Caligula murió. Yo no; crítica teatral

02 Jun 2021

Teatro inclusivo y diverso, que reúne a interpretes con y sin discapacidad, quienes utilizan hasta tres idiomas para su expresión, lengua de signos, castellano y portugués, facilitando al espectador la comprensión de lo que se dice y ocurre, a través de dos pantallas que acompañan, a ritmo y en su momento, el texto expresado por todos los personajes.

Caligula murió. Yo no; crítica teatral

La dramaturga Clàudia Cedó (Bañolas, 1983), psicóloga y coordinadora de “Escenarios Especiales, espacio ideado para promover la actividad teatral con personas en riesgo de exclusión social, construye un texto original que le sugiere la obra ‘Calígula’, es decir no se trata de ninguna versión ni adaptación de la creación de Albert Camus, sino concebido “ad hoc” para este proyecto donde la inclusión y la diversidad son eje fundamental.

“Hay que regresar al Teatro”

Marco Paiva, creador, en el año 2000, del espacio artístico “Terra Amarela“, es el director de la propuesta, exigente desde el punto de vista de las distintas formas de expresión utilizadas y de los muy diferentes orígenes artísticos de quienes la protagonizan.

Caligula murió. Yo no; crítica teatral

Caligula murió. Yo no” representa la creación de la puesta en escena de “Calígula” por parte de una compañía teatral, interrumpida por la ausencia y crisis que sufre su director, encarnado por Jesús Vidal, hasta que éste vuelve a aparecer, crecido en su entusiasmo, prometiendo a su equipo que será “el mejor montaje teatral visto en años”, pero con el paso de los días todo su equipo es consciente que su talante y formas de hacer no son las mismas, hasta el extremo de que, en la búsqueda de hacer mejor la obra y exprimir al máximo a su elenco, es él quien se transmuta en Calígula y la rebelión se desata.

“He entendido el poder que da dirigir”

La escenografía de José Luis Raymond es sugerente, marcada por unos largos cortinajes que se pierden en la parte más alta del ‘peine’ de la caja escénica sobre los cuales destaca la silueta de la luna, muy bien iluminada para conseguir diferentes efectos. Sobre la escena dos mesas recogen frutas y alimentos a la forma imperante en la antigua Roma. Adecuada iluminación de Nuno Samora y conseguido vestuario de Ikerne Giménez.

Caligula murió. Yo no; crítica teatral

Entre las interpretaciones destaca, de manera magnífica, Ángela Ibáñez en el rol de esposa (embarazada) de Jesús, el director devenido en déspota, que nos sigue confirmando todo lo bueno ya acreditado en “Madre coraje y sus hijos” y “Tribus”, demostrando que más allá de cualquier limitación se puede interpretar …y muy bien.

“Tampoco el miedo dura”

Jesús Vidal, que realiza un gran esfuerzo, no termina de conseguir recrear el ‘Calígula’ que su personaje la exige, loable su desempeño en cualquier caso. Paulo Azevedo está magnífico y supone todo un soplo de aire fresco, especialmente con su sonrisa y entusiasmo, con destacadas aportaciones, en la misma línea, de André Ferreira, Rui Fonseca y Fernando Lapeña. Adecuadas prestaciones de Maite Brik y Luis García.

cartel

Un espectáculo diferente que da un paso adelante en la integración, la inclusión y la diversidad, en el sentido adecuado, lo cual es una buena señal dentro de una compañía pública como es el Centro Dramático Nacional. El espectador se ve exigido, sobre todo al inicio de la propuesta, de un esfuerzo extra para la comprensión del texto en las diferentes formas de expresión empleadas, pero ese efecto se ve totalmente superado en la parte final. Esa pequeña dificultad es solo la metáfora de las reales barreras que personas como André, Ángela, Fernando, Jesús o Paulo, tienen que superar cada día.

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