Alfonso el Africano, crítica teatral

06 Dic 2021

cartel¿Sabían ustedes que el primer productor de cine pornográfico en la historia de España fue el rey Alfonso XIII?, sobre este dato, refrendado con la existencia de tres cintas al respecto, tituladas ‘El confesor’, “El ministro’ y ’Consultorio de señoras’, que aún se guardan en la Filmoteca Valenciana, desde principios de los años 90’s del siglo XX, tras haber sido descubiertas en un convento donde fueron depositadas por los hermanos Baños, que eran quienes colaboraron con el Rey para tan particular actividad creativa.

«Una de las cosas que más me gusta de la vida es la fornicación»

A partir de la evidencia anterior, ‘Club Canibal’ con dramaturgia de Font García, Vito Sanz, Juan Vinuesa y Chiqui Carabante, quien también dirige la propuesta, hacen un homenaje al teatro del esperpento del que Valle-Inclán fue seña de identidad, conectando también con una larga lista de creadores españoles de la sátira, desde Gómez de la Serna a Mihura, pasando por Luis García Berlanga, Gila o Tip y Coll, haciendo no ya una semblanza de Alfonso XIII, sino de toda la dinastía de los borbones, a partir del hilo conductor del paralelismo entre los hechos sucedidos en el siglo XX con el abandono del trono del abuelo de quien en el siglo XXI, y como Juan Carlos I, terminó recorriendo un camino con demasiadas vicisitudes similares con aquel.

Club Canibal’ crea una atmósfera perfecta para ambientar su propuesta en la Sala de la Princesa del Teatro María Guerrero, consiguiendo, que desde el primer escalón de bajada que conduce hacia ella, el espectador se adentre en un espacio casi irreal, como de cabaret trasnochado pero muy evocador, que incluye un ‘peepshowdonde solo los más curiosos, entre el público, pueden llegar a descubrir, antes del comienzo el espectáculo, a Vito Sanz en plena exhibición para ‘voyeurs’.

«Hijo, tienes que ser campechano»

Alfonso el Africano, crítica teatral

Dentro de la sala el ambiente tiene un aire decadente pero muy sugerente, destacan los reflejos dorados y los colores rojos o granates, con los habituales asientos de localidades sustituidos por una barroca mezcla ecléctica de butacas, sillas y sillones, todo ello coronado por recargadas lámparas de techo, dándonos la bienvenida, como maestro de ceremonias, Juanfran Juárez quien, insinuante, y vestido, como sus compañeros de reparto, de etiqueta en cuanto a chaqueta, pajarita y camisa, todo combinado con un pantalón corto que dejaba lucir los ligueros de caballero ….¡El espectáculo va a comenzar!.

ventrílocuo

Antes de que comparezca en escena Alfonso XIII, encarnado por Font García y que nos aclare las cosas de la vida que prefiere: «Lo que más me gusta en esta vida, caballero, es dormir, fumar, follar, beber e irme de cacería; y en este orden», es su tataranieta la que se hace presente, recreada a través de una muñeca de un ventrílocuo, que sin pronunciar su nombre, queda claro que se trata de Leonor ya que que se refiere a su ‘abuela Sofía’ y a los chistes verdes que contaba su abuelo tras los discursos de Navidad.

Alfonso el Africano, crítica teatral

«La masa adora lo inalcanzable»

El exceso se hace presente como recurso de la comicidad buscada …con una intensa secuencia de gags, algunos más logrados que otros, pero el conjunto resulta surrealista y quizás no tan deformador de la realidad como cabría esperar. Por el escenario aparece, desde luego un elefante, especie animal tan ligada a esa casa, pero también lo hacen Miguel Primo de Rivera o el Conde de Romanones, así como las dos mujeres más importantes para Alfonso XIII, su madre, María Crístina de Habsburgo, quien le adoctrina sobre ‘campechanismo’, en vínculo entre el siglo XX y el siglo XXI, así como su esposa, María Victoria Eugenia de Battenberg, quien llega a aceptar aparecer en una de las producciones de su marido, ante las peticiones de éste de que no eran mujeres de burdeles o mundanas, lo que satisfacía el deseo de expresión de su creación artística, sino mujeres de clase alta.

Eficaz escenografía de Walter Arias, bien iluminada por Benito Jiménez. Original vestuario diseñado por Salvador Carabante.

«Me invitáis a marcharme por ser el más español de todos los españoles… ¿quién no es como yo en este puto país?«

Alfonso el Africano, crítica teatral

El objetivo de parodia perseguido es ampliamente conseguido, gracias al esfuerzo de los interpretes y al prisma cómico con el que se aborda la dramaturgia. Habrá quien se pueda sentir incómodo y de hecho en la función a la que asistimos, abandonaron la sala alguna que otra persona, pero el sentido del humor es una de las principales señas de identidad de la inteligencia. Montaje delirante que merece la pena ser disfrutado entendiendo que toda parodia tiene su exageración, aunque quizás en este caso no haya tanta, sea como fuere apliquémonos la afirmación del padre del esperpento español, Ramón María del Valle Inclán, aquella de: “En España podrá faltar el pan, pero el ingenio y el buen humor no se acaban”, y de eso se trata de disfrutar del ingenio y del buen humor.

 

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