Margarita Xirgu. Una actriz entre dos continentes; crítica teatral.

16 Ago 2022

Palabras mayores. Representar sobre las tablas de un teatro a un personaje que forma parte de la mitología escénica de España, como es Margarita Xirgu, requiere un compromiso y unos estándares de exigencia muy retadores. 

“Margarita Xirgu pone al descubierto bellezas de las obras que los propios autores no sospechábamos” (Jacinto Benavente)

Margarita y Unamuno

Miguel de Unamuno con Margarita Xirgu i Enric Borràs en el 1932.
www.margaritaxirgu.es
Foto biografía F. Foguet

La Xirgu (1888/1969), vivió los últimos treinta y tres años de su existencia lejos de España, en el exilio, desde que en 1936, estallada la sublevación militar, decidiera permanecer en Sudamérica, adonde había viajado en gira artística. Es decir nadie, nacido con posterioridad a la guerra civil española, ha podido disfrutar de su arte interpretativo, al menos en el interior de España. Pero su leyenda, lo que supuso sobre la escena, su vínculo con Federico García Lorca y los discípulos que tuvo desde su cátedra y saber hacer, como Alberto Closas, Amelia de la Torre, Ana Diosdado, Sancho Gracia y otros muchos, hablan de lo que esta gran dama del teatro supuso, en la escena y fuera de ella, llegando a ser la impulsora de recuperar un mitológico espacio como el Teatro romano de Mérida, representando en él “Medea” en 1933 (con traducción de Miguel de Unamuno y dirección de Cipriano Rivas Cherif), en la que fué la primera edición de su Festival Internacional. 

“Soy una mujer que siempre hizo lo que quiso»

En este canicular agosto llega al Teatro Lara, de Madrid (todos los jueves, hasta el 13 de octubre de 2022), el espectáculo “Margarita Xirgu. Una actriz entre dos continentes”, en un sugerente título que nos llevó hasta la función de su estreno, el pasado día once, empujados por una mezcla de interés, expectativas y curiosidad.

Margarita Xirgu. Una actriz entre dos continentes; crítica teatral.

Blanca Oteyza es la actriz encargada de protagonizar el espectáculo, además de firmar la dramaturgia junto a Javier Demaría, también director de la propuesta, acompañada, al bandoneón, de la música interpretada en directo por Fabián Carbone.

“A mí no me gusta la mermelada de naranja…»

Margarita Xirgu. Una actriz entre dos continentes; crítica teatral.Una escena totalmente desnuda, con la excepción de un pequeño banco, acoge a la interprete mientras suenan las sirenas de un barco, Margarita nos habla de su niñez, de sus recuerdos, de sus tías, nos confiesa que “…que a mí no me gusta la mermelada de naranja”, y nos rememora sus precoces inicios sobre la escena con tan solo 8 años, en la compañía de aficionados en la que su propio padre era su compañero actoral.

Se observa alguna dificultad, el sonido demasiado alto, incluido el del bandoneón y ello tiene un impacto en como llega el texto a los espectadores; mientras que la iluminación es excesivamente débil y, a veces, los focos pierden la figura de la protagonista.

“¿Quién puede creer que el verdadero actor no es un aficionado de su arte?” 

Margarita Xirgu. Una actriz entre dos continentes; crítica teatral.La joven Margarita sale de escena y quien aparece tras ella es la veterana Xirgu, a sus sesenta y tres años, recreando la conferencia que ofreció en la Universidad de Montevideo, en 1951, en la que habló de su propia percepción sobre el teatro y el hecho teatral: ‘¿Quién puede creer que el verdadero actor no es un aficionado de su arte?‘, en un evidente guiño a sus propios orígenes, para preguntarse a continuación ‘¿Cómo se podría resistir una vida como la nuestra, de lucha constante con público y crítica, sin una afición verdadera?. 

El momento anterior supone un repunte en el interés del espectáculo, con la protagonista impartiendo el magisterio teatral de su personaje tras un atril, en el que unos papeles sobre él, sirven de apoyo a la conferencia que se recrea. 

“Mi voz como un zumbido de abejas, como dijo Dalí…”

Sin embargo, la intérprete ya no abandonará la ubicación tras el atril, y continuará leyendo texto, lo cual hace que la representación que se ofrece no pueda ser considerada un monólogo interpretado, ya que gran parte de lo que se dice es leído y ello condiciona el resultado de la propuesta.

Tras la recreación de la conferencia de 1951 mencionada, Blanca Oteyza irá leyendo cartas escritas, presuntamente, por Margarita Xirgu, en una de las cuales se refiere a su relación con el torero José Gómez Ortega, conocido como ‘Joselito‘ o ‘Gallito III, para finalmente utilizar esa misma forma epistolar (leyendo el texto) en un mensaje dirigido por la protagonista desde el hospital en el que falleció, teniendo por destinatario a su padre, anunciándole que pronto estarán juntos, para, volviendo a su niñez, pedirle: ‘padre, dígales a mis tías que no me regalen mermelada de naranja‘.

Margarita y FedericoUna oportunidad para volver sobre el sugerente personaje de Margarita Xirgu, y su importancia en el mundo del teatro, tanto español, como internacional, recibiendo halagos de grandes entre los grandes, como de Ramón María del Valle-Inclán: “Nunca ha existido una actriz como ésta. Haber visto trabajar a Margarita Xirgu será un orgullo para los públicos”; de Luigi Pirandello: “Cómo tu me quieres’, interpretado por Margarita Xirgu, es mucho mejor que el filme de Greta Garbo, y es que el cine, con todos sus recursos, es incapaz de producir un fenómeno de sensibilidad como el que constituye esa formidable actriz española“; José Ortega y Gasset: “Los brazos de Margarita Xirgu son únicos en la expresión, describiendo curvas de armonía que quedan ante la vista como esos rastrillados fosfóricos que sobreviven por momentos a pincel o al punzón que los van trazando”; Alejandro Casona: “Mi gratitud para la Xirgu no conoce límites. No es solo porque sea la primera actriz que me ha tendido la mano; es una gratitud de espectador. Margarita ha dado lo primero de Alberti, lo primero de García Lorca… Y se ha atrevido a representar a Séneca. Y ‘El Gran Teatro del Mundo’, esa maravilla”; Miguel de Unamuno: ‘Yo no he hecho más que hacer hablar a Séneca en castellano. Séneca no hizo más que explicar la historia de Medea. Pero Margarita Xirgu, ha hecho Medea. Ha convertido este personaje, imaginario o real, en un ser vivo que se apodera e nosotros en cuerpo y alma‘ o Jacinto Benavente: “Margarita Xirgu pone al descubierto bellezas de las obras que los propios autores no sospechábamos”. La gran obra que esta actriz de culto merece seguirá a la espera de ser escrita.

 

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