Lorca en Nueva York, crítica teatral

05 Nov 2022

El texto ‘Poeta en Nueva York‘, escrito por Federico García Lorca, fue publicado en el año 1940, cuatro años después de la muerte del poeta granadino, quien lo había escrito durante el viaje que realizó a New York y La Habana entre las primaveras de 1929 y 1930.

“La aurora de Nueva York gime/ por las inmensas escaleras/ buscando entre las aristas/ nardos de angustia dibujada”

cartel

Federico, con el pretexto de impartir unas conferencias al otro lado del Atlántico, se embarcó en un viaje en el que buscaba, desesperadamente, un cambio de aires, de entornos y de nuevos paisajes, en todos los ámbitos, dejando atrás un doloroso fracaso sentimental y una creciente distancia con sus amigos Salvador Dalí y Luis Buñuel, quienes acababan de estrenar la película surrealista ‘Un perro andaluz‘ en la que sin participar Lorca, su alargada sombra, aún ausente, superaba las alusiones expresas de sus autores.

“La mitad de la gente va perdida entre telones, árboles pintados y fuentes de hojalata…”

Aquellos doce meses marcaron al poeta, viviendo de primera mano las consecuencias del crac bursátil de 1929, la mayor crisis económica y social conocida, antecedente de la recientemente vivida por nuestra sociedad contemporánea en el año 2008, descubrió una sociedad que construía gigantes edificios sobre sus calles, pero que parecía carecer de raíces suficientemente profundas desde las que desarrollarse, donde lo que más le impresionó fue la fuerza racial de quienes tenían su piel negra, identificados por el ritmo musical que solo ellos parecían capaces de recrear. Todo aquello le llevo a expresar que fue “La experiencia más útil de toda mi vida”.

Lorca en Nueva York, crítica teatral

“…en el sitio donde el sueño tropezaba con su realidad…”

A su regreso a España, en 1930, impartió una conferencia en la Residencia de Señoritas de Madrid, compartiendo las experiencias de su viaje, y la recreación de aquel acto es lo que sirve de inspiración a Alberto San Juan para el espectáculo ‘Lorca en Nueva York‘ en el cual todos los textos que se declaman o cantan, forman parte de lo escrito por Federico García Lorca en su obra ‘Poeta en Nueva York‘.

“No, no, yo no pregunto, yo deseo”

San Juan se hace acompañar de La Banda‘ un cuarteto que le complementa en sus recitativos y canciones, a ritmo de jazz, pero también con los sabores caribeños que nos llevarán hasta Cuba, en un viaje que, con la ‘Gran Manzana’ en su centro, y como no podría ser de otra manera, se inicia en Granada.

Lorca en Nueva York, crítica teatral

“No es el infierno, es la calle…”

Una escena limpia, solo ocupada por los instrumentos musicales de los cuatro estupendos músicos que acompañan al interprete: Claudio de Casas (guitarra), Pablo Navarro (contrabajo), Gabriel Marijuan (bateria) y Miguel Malla (clarinete), quienes van apareciendo de uno en uno, en un ‘in crescendo’ musical que culminará con la aparición de Alberto San Juan. Con el único recurso técnico de la hábil iluminación de Raúl Baena.

“Lo impresionante por frío y por cruel es Wall Street. Llega el oro en ríos de todas las partes de la tierra y la muerte llega con él”

Lorca en Nueva York, crítica teatralSi algo tiene este montaje es su parte emocional, donde rápidamente el público conecta con la obra del poeta granadino, con su esencia, con la palabra de Federico, con sus rimas, con su forma de ver y de sentir. Emoción a raudales.

“…el barco se aleja y comienzan a llegar, palma y canela, los perfumes de la América con raíces”

García Lorca rebosa en todo el espectáculo, pero en la escena no está Federico, sino un Alberto San Juan que opta por una forma más enfática de decir, por alguna palabra más alta que otra, no hay susurros pero si algún grito, incluso alguna aceleración, pero el derecho a la interpretación es algo legítimo que a cualquier actor asiste (también director en esta ocasión) y lo cierto es que el texto es fidedigno y la emoción brota de forma palpable, hasta un patio de butacas que pasa del silencio del deleite, a la ovación sincera en un prolongado saludo final.

“Carne mía, alegría mía, sentimiento mío”

Un bello homenaje a Federico García Lorca que nos aporta la visión de lo que sus ojos vieron en aquel mundo indómito de la otra orilla del oceáno Atlántico hace casi cien años, aunque el horror estalló años después de su regreso y en su propia tierra natal. ‘Carne mía, alegría mía, sentimiento mío‘.

Espectáculo programado en el Teatro Bellas Artes, de Madrid, los lunes, hasta el 30 de enero de 2023.

 

 

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