Todo el tiempo del mundo, crítica teatral

29 Ene 2018

Pablo Messiez se transforma en Esopo y nos propone una bella fábula, en Todo el tiempo del mundo, cuidando hasta el extremo los detalles: una sugerente idea, un hermoso decorado, de Elisa Sanz; y un gran casting que nos brinda algunas estupendas interpretaciones.Todo el tiempo del mundo, crítica teatral

¿Qué sucedería si todos los tiempos que recorremos a lo largo de nuestra vida, los pudiéramos tener a la mano y a la vez?, a fin de elegir entre ellos como si fueran bombones, que se nos muestran: el ayer, con su pasado, el mañana y el hoy; ante nosotros, con todos sus registros y a través de todos los personajes que nos han acompañado en nuestra existencia. Quizás de esa manera comprenderíamos, en su justo marco, los pasajes que nos generaron dolor, incluso desesperación, y también matizaríamos ciertas alegrías pegadas a un momento concreto.

“Mi tiempo tiembla entre la memoria del pasado y la inquietud del futuro”

¿Y si ante todo ese tiempo que se nos muestra pudiéramos olvidar algo que realmente sucedió y evitarnos un pasaje no deseado?.

Todo el tiempo del mundo, crítica teatralEl tiempo, sus hechos y los recuerdos de ellos sirven de punto de partida a Messiez para plantearnos su sugerente hipótesis, enmarcada en la vida de su propio abuelo, un zapatero de señoras, cuyo personaje le sirve al dramaturgo para combinar todos los escenarios temporales: el hoy, el ayer …e, incluso, el mañana.

La original idea conecta inicialmente con todos los espectadores, ¿quien no tiene el recuerdo de algún hecho que preferiría que no hubiera sucedido?, el cual con el paso del tiempo solo existe en su recuerdo y en el de quienes fueron próximos a él, e incluso, más de uno, habrá experimentado el hecho de haber convertido en realidad una ficción, que a lo largo de su vida, de tanta repetirla, ha transgredido el límite, convirtiéndola en realidad, por su parte y por la de aquellos que, de tanto oírla, la han dado verosimillitud.

“Ahora se, que se, lo que se”.

Todo el tiempo del mundo, crítica teatralSin embargo algo ocurre a lo largo de la trama, quizás consecuencia de los diferentes tiempos en los que ella transcurre, que termina por resultar excesivamente confuso, cuyo efecto pueda ser buscado por Messiez, quien opte por evocar, más que por desarrollar en sentido estricto. No queriendo dar nada por cerrado, sino más bien por dejar abiertas todas las interrogantes.

“Mañana nazco”

Todo el tiempo del mundo, crítica teatralMás que destacable el esfuerzo al que se ve sometido Iñigo Rodriguez Claro, con un buen resultado representando a Hector Flores, el zapatero, quien permanece toda la función en escena, moviéndose temporalmente entre el ayer, el hoy y el mañana, quien encuentra en Maria Morales el contrapunto adecuado, en la piel de Nené, perfecta en su desempeño y estupenda en el momento del monólogo que dirige al Sr. Flores, asumiendo en él “todo el tiempo del mundo” (el ayer, el hoy y el mañana) en la parte final del espectáculo. Mención especial para los trabajos de José Juan Rodriguez y Óscar Velado, que aportan las necesarias dosis de frescura, y humor, a toda trama; completando el elenco Rebeca Hernando, Mikele Urroz y Carlota Gaviño.

Messiez exige al publico con este espectáculo, que es hermoso y personal, pero que no queda resuelto con el punto final previo al saludo de los actores y los aplausos del público, entre el cual abundarán las preguntas.

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