¿Y si nos enamoramos de Scarpia?, crítica teatral

23 Ago 2020

¿Y si nos enamoramos de Scarpia?, crítica teatralLas señas de identidad habituales de Albert Boadella se perciben en este trabajo del creador catalán, cuyo texto ha escrito junto con su asidua  colaboradora Martina Cabanas, desde su peculiar, y característico, sentido del humor, con un óptimo manejo de la ironía y total desparpajo para tratar temas sensibles, saliendo indemne de los mismos. El cual también dirige, asumiendo la creación del espacio escénico, a través del que se hace presente otra de las características del fundador de “Els Joglars” y director de los Teatros del Canal desde 2009 a 2016, dando absoluto protagonismo de la escena a los intérpretes, eliminando de ella cualquier elemento que pudiera distraer su desempeño y la concentración del público en ellos; así en esta ‘reyerta lírica’ titulada “¿Y si nos enamoramos de Scarpia?”, tras levantarse el telón, únicamente son visibles un piano, la banqueta para su interprete, una silla casi desapercibida en la zona menos iluminada y un pequeño taburete a modo de atril. Porque ahí queda otro rastro que nos lleva a Boadella: su melomanía y, en especial, su gusto por la Ópera.

“¡Menos filosofía …y más meta la nota en su sitio!”

Boadella y Cabanas abordan con esta obra el equilibrio de la lucha de géneros entre hombres y mujeres, en este momento de nuestra contemporaneidad en el que el feminismo, y su justa lucha, sin duda, han modificado roles y conductas, creando una nueva realidad a la que no todos, ni todas, reaccionan de forma indolora.

El enmarque desde el que se realiza la aproximación es el ensayo de cara a un concierto solidario contra la violencia de género, en el que participan dos sopranos y el director. Una de las mujeres (Ana) expone que no se siente cómoda representando personajes femeninos descritos bajo parámetros obsoletos e inaceptables desde la perspectiva feminista, que toda mujer empoderada debe dejar atrás, reinterpretándolos, hablan de Tosca, de Traviata o de la Carmen de Bizet.

¿Y si nos enamoramos de Scarpia?, crítica teatral

“¡Tosca es una mujer empoderada!”

El papel de “el maestro” no demuestra ninguna empatía por los argumentos de su soprano y los rechaza, asumiendo los tic’s machistas del heteropatriarcado (perdón a la RAE por utilizar una afección no incluida en su diccionario) sin evitar llegar a ser soez, aunque sea en el uso de lícita defensa. Mientras tanto el papel de María, asume un rol algo más equidistante, siendo la herramienta que se utiliza desde la dramaturgia para representar a la gran mayoría social y silenciosa.

¿Y si nos enamoramos de Scarpia?, crítica teatralEl debate, los argumentos y contrargumentos se van sucediendo sin evitar el conflicto verbal, con marcados perfiles en cada personaje y, lo que resulta más difícil en estos tiempos, evitando lo políticamente correcto, a pesar de lo cual, o precisamente por ello, nadie se puede sentir incómodo u ofendido. Todo lo anterior salpicado de las interpretaciones de algunas de las más famosas óperas, y también zarzuelas, del repertorio internacional, desde “Madame Butterfly” a “La Bohéme” y desde “Otello” a “Sansón y Dalila”, pasando por “La Traviata”, “Carmen”, “Gianni Schichi”, “Rusalka”, “La del manojo de rosas”, “La tabernera del puerto” …o “Aida”. 

Tosca no se utiliza en el repertorio, pero el título del espectáculo hace referencia al Barón Scarpia, el personaje acosador de su argumento.

“Si las notas no tuvieran pulsiones, la música no entraría en nuestro instinto”

¿Y si nos enamoramos de Scarpia?, crítica teatralEstupenda aportación de quienes interpretan a los tres personajes de la trama, volviendo a demostrar su talento María Rey-Joly, como “Ana”, de quien ya disfrutamos en The Ópera Locos (junto al propio Antoni Comas), tanto como cantante como desde el trabajo actoral, divertida y desenfadada nos vuelve a cautivar, bien acompañada de Belén López (“María”) una soprano de un perfil algo diferente pero que aporta su buen hacer. Antoni Comas está más que notable, resultando muy creíble como “el maestro”, dotándole de unos perfiles más cínicos que sarcásticos a su personaje, representa a un arquetipo y lo hace visible sobre la escena de forma rotunda.

Boadella no aparece sobre la escena pero su mano y obra se hace visible en ella, dirigiéndola de forma impecable, aún sutil. Sabe lo que quiere contar y la forma en que desea que llegue hasta la platea, por momentos tensa la cuerda, pero sabe controlar la intensidad, evitando que nadie se pueda sentir víctima de ofensa.

“En todo hombre hay un (…puto…) Scarpia”

¿Y si nos enamoramos de Scarpia?, crítica teatral

Los noventa minutos de duración del espectáculo pasan en un suspiro, lo cual es prueba evidente del acierto de una propuesta que es capaz de no evitar la polémica y abordarla, con un final en el que, dentro de la sencillez de la puesta en escena, se nos sorprende con una bella estética en la recreación de la gala contra la violencia de genero, en la que “el maestro” y sus dos sopranos deleitan al público con los acordes del “Duo de las Flores de la ópera Lakmé, de Léo Delibes, bajo un gran lazo morado.

 

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