Los mojigatos, crítica teatral

09 Nov 2020

cartel de "Los mojigatos"La capacidad de sorpresa es algo que todo espectáculo teatral debería incluir, nada limita más la atención del espectador que la previsibilidad. Y Magüi Mira, magnifica directora teatral (“Pluto“, “Consentimiento“, “La fuerza del cariño“, “Naufragios de Álvar Núñez“), lo vuelve a lograr en su trabajo de versión y dirección en éste espectáculo, de mejorable título, de “Los Mojigatos”, respetando su original inglés, The Prudes, escrito por Anthony Nielson (1967) con acertada dramaturgia.

El inicio de la propuesta, producida por Pentación Espectáculos, es de los que merecen la pena no relatar en sus detalles, para que el mayor número de público se acerque hasta el Teatro Bellas Artes y observe, mientras se acomoda, su espacio escénico totalmente desnudo, sin ningún elemento visible de decorado o atrezzo, para sorprenderse inmediatamente que los protagonistas ponen su pie sobre él. Sencillez y talento puestos al servicio de la propuesta por parte Magüi Mira, desde aquí nuestro aplauso.

“¡Vamos a tener sexo aquí …esta misma tarde!”

Jimmy (Gabino Diego) y Cecilia (Cecilia Solaguren) se prestan a una terapia, ante la vista consciente del público que ocupa la sala teatral, desde el minuto uno con total conocimiento, para superar una situación que como pareja estable desde hace nueve años, les ha llevado a acumular más de catorce meses sin relaciones sexuales entre ellos, habiendo identificado ese extremo como el signo de un problema. Ambos confiesan públicamente su deseo de superar ese trance.

Hasta aquí, y a pesar del notable inicio de puesta en escena y texto, podría aventurase un planteamiento, y desarrollo, similar al de muchas comedias sustentadas sobre la lucha de géneros, con el foco puesto más en las formas que en el fondo. Pero no, en esta ocasión Anthony Neilson va un poco más allá, y contextualiza el momento que estamos viviendo en nuestra contemporaneidad, planteando acertadas preguntas alrededor del cambio de roles vividos por hombres y mujeres, desde luego como seres humanos, pero también como miembros de parejas, donde códigos imperantes hasta hace no mucho han mutado para construir una realidad diferente en la que identificarse y actuar de acuerdo a las expectativas imperantes en el hoy.

Los mojigatos, crítica teatral

“¿Alguno de ustedes tiene un preservativo?”

La reflexión, la empatía, el acuerdo, el respeto al otro, son valores que nadie puede poner en duda hoy, pero ¿hasta que punto esos valores tienen un efecto en la forma de abordar las relaciones físicas entre personas, más allá de sus circunstancias o edad, especialmente en el campo sexual?.Los mojigatos, crítica teatral

Al hablar de estar obra, y de la recomendación que hago sobre ella, primero por la calidad con que está abordada y luego por el buen rato que hace pasar a los espectadores que se acercan hasta ella, no quiero entrar en detalle sobre el desarrollo de su trama, pero si me parece oportuno  subrayar ese condicionamiento que se pone Jimmy a sí mismo, priorizando siempre la más absoluta racionalidad dentro de los estándares sociales vigentes, por encima de la naturalidad de su deseo e impulso, a pesar de que, curiosa y seguramente, eso es lo que quiera recuperar Cecilia en su relación.

“¡Dame lo que necesito!”

Excelentes interpretaciones nos brindan Gabino Diego y Cecilia Solaguren, destacando aún un punto más ésta, siempre marcando el ritmo, de los pasajes cómicos y de los que no lo son tanto, muy creíble y dinámica, completando los perfiles que ya la disfrutamos en “Los otros Gondra“. En su partenaire seguimos percibiendo algunos tics reconocibles a lo largo de toda su carrera, que ya afloraron como el estupendo “Rey Pasmado” que protagonizó en 1991.Los mojigatos, crítica teatral

Una estupenda propuesta para disfrutar del teatro y de un texto inteligente que retrata con acierto a muchas parejas de cincuentones de nuestra época, incorporando preguntas que laten entre las íntimas paredes de más dormitorios de quienes lo reconocen: ¿dónde están las líneas rojas de la nueva seducción?, ¿como sustituir los viejos códigos caducos, sin convertirse en unos “mojigatos”?, ¿cómo hacer el amor con plenitud en una relación equilibrada y libre?, ¿cómo afrontar esa necesaria renegociación de género?. Esperamos que cada protagonista, dentro de su ámbito, encuentre la respuesta adecuada, y consensuada, para evitar que el placer solitario termine por ser la opción mayoritaria ante la disyuntiva de poder equivocarse en el cómo, cuándo, dónde y con quién.

 

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