El público

29 Nov 2015

Transcurría el año 1930, cuando Federico García Lorca, a medio camino entre Cuba y New York, escribió “El Público”, su obra más compleja, tanto como para que el propio autor dijese que lo escribía para el futuro y que en aquella época era irrepresentable, ordenando a sus próximos allegados que, si algo le pasaba, destruyeran el texto original.escenario_El_Público

Desde el mismo momento en que cruzamos la puerta del Teatro de la Abadía comienza el espectáculo, recibiéndonos personajes con uniformes azules, sin rostros, pero tremendamente acogedores, que nos invitan a pasar por una sala provista de fotos y recuerdos de García Lorca, apuntando en ellos algunas claves que luego serán utilizadas en la trama, induciéndonos a un viaje en el tiempo, mientras algo más allá resuenan las notas musicales de lo que parece una banda tocando en directo, lo cual se confirma cuándo definitivamente estamos ante el sorprendente escenario, totalmente fuera de las convenciones habituales, se trata de una loma de forma irregular, compuesta a base de pequeñas piezas de corcho, imitando tierra, cuyo nivel de inicio está a la misma altura que la primera fila de butacas, rodeada de cientos de tiras de papel de plata y unas grandes lámparas de época que cuelgan del techo. Nunca antes de una representación se ha podido hacer más por sorprender al público.

El_público3La trama transcurre en el sueño febril de un director teatral en plena representación de la obra Romeo y Julieta, convirtiendo al público en protagonista, hasta el extremo que es él quien pide la “muerte del director de escena” y esa pulsión la aprovecha García Lorca para confrontar la dualidad del teatro comercial, querido por “la burguesía frívola y materializada, que no quiere que se les haga pensar sobre ningún tema moral”, frente al “drama auténtico” que escapa de lo convencional.

La identificación entre el propio García Lorca y el atormentado director teatral que protagoniza la trama es inmediata. Las palabras del poeta, su especialísima sensibilidad y la contención con la que tuvo que vivir su homosexualidad en su época, lo van inundando todo, hasta el punto que él mismo se refirió a esta obra de esta forma: “Tengo muchos versos de escándalo y teatro de escándalo también. He escrito un drama de tema francamente homosexual. Creo que es mi mejor poema”.

Àlex Rigola realiza una valiente dirección de este complejo texto, de forma sólida y acertada, abordando con naturalidad la carga sexual que transpira la obra, manejando el simbolismo y la fuerza que proporcionan los desnudos en escena, hasta alcanzar lo que podríamos calificar como una animalidad esencial, que en verdad consigue. Sencillamente fantástico el trabajo de Max Glaenzel en el diseño del espacio escénico, con un resultado impecable.

El_público2Catorce actores en escena realizan un compacto trabajo, destacando especialmente Irene Escolar al representar a la palpitante Julieta, confirmando sus fantásticas condiciones para la interpretación. Mención especial también para David Boceta, Juan Codina y Jesús Barranco.

“El público” no es un texto fácil de digerir, ya lo sabía su autor, y las pocas ocasiones que se ha representado, desde que se escribió, parecen atestiguarlo, pero el resultado de esta actualización es de una belleza innegable. Se ha podido ver hasta hoy en Madrid, en el Teatro de la Abadía, y ahora se podrá ver en Barcelona en el Teatre Nacional de Catalunya …¡a nadie dejará indiferente!.

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