El mensaje, crítica teatral

17 Ago 2021

La paradoja de estos tiempos de intercomunicación máxima es la incomunicación, se trate del entorno laboral, el social y, por supuesto, el familiar. El mensaje, crítica teatral

Sobre el extremo anterior se construye el texto de la propuesta teatral de “El mensaje” en el que la esposa, y dos hijas, de un empresario, son citadas en un despacho de abogados para conocer las últimas voluntades de éste, a través de varios videos dedicados a sus herederas/os, pero más allá de los tres que corresponden a su familia directa, también habrá un cuarto destinatario/a. Las sorpresas no han hecho más que comenzar.

“¡Por favor, no me confundas con tu madre!”

Cada uno de los cuatro destinatarios de “El mensaje” grabado serán reconocidos con una herencia de un millón de euros, pero siempre condicionada a que cumplan con la visión completa de cada uno de los videos que ese testador ha dedicado, de forma personalizada, a sus herederos, aunque deben hacerlo en conjunto, todo el grupo. ¿Qué habrá en esos videos?, ¿Merece la pena arriesgarse a lo que pueda aparecer en cada uno de ellos?, ¿compensa un millón de euros?¿qué haría usted?, ¿está seguro?.

cartel

Ramón Paso, nieto de Alfonso Paso y bisnieto de Enrique Jardiel Poncela, de casta le viene al galgo, construye la dramaturgia que soporta esta comedia que incluye todas las claves habituales del genero, con su consabida solvencia, ya acreditada en extensa obra, habiendo sido finalista en el Premio Valle-Inclán de Teatro en 2019, manteniendo otro de sus títulos recientes en la cartelera teatral actual, como es el caso de “Sueños de un seductor“.

“Sí, soy una cantante a la que le salen ‘gallos”El mensaje, crítica teatral

El mismo Paso dirige la propuesta con un gran ritmo inicial, en el que destaca especialmente la prestación de Ana Azorín, divertidísima en el rol de Andrea, la responsable del despacho de abogados donde se escenifica la trama. Ambos, junto, a la también interprete en esta propuesta, Inés Kerzán (Irene), forman la compañía teatral Paso Azorín.

Natalia Millán recrea a Lucía, la ex-esposa de César, el testador que da pie al planteamiento inicial interpretado por Carlos Seguí, mientras Ángela Peirat encarna a Daniela, hija menor de Lucía y César. 

“Yo sólo he tenido tres relaciones en mi vida, lo de ‘zorra’ me viene grande”

El mensaje, crítica teatralEl brillo chispeante y divertido con el que dota Ana Azorín a su personaje, frente a la sobriedad que aporta Natalia MIllán, la hija y hermana perfecta que quiere ser Irene, frente a las ansias de libertad y ruptura de amarras que personifica Daniela, el padre que no supo ser César y la madre que solo encontró la excelencia como cantante lírica. Todo ello en medio de un exceso de silencios que llenaron demasiado espacio en la vida de los protagonistas …y seguramente no solo de ellos. Terapia en forma de comedia.

Eficaz y funcional espacio escénico diseñado por Javier Ruiz de Alegría, correctamente iluminado por Carlos Alzueta, con adecuadas prestaciones de Carmen Beloso en el vestuario y de “La cia de la Luz” en el recurso audiovisual.

“¡Os juro que le maté sin querer!”

El trepidante ritmo inicial de esta propuesta se resiente, ligeramente, en su parte final, pero la comedia funciona perfectamente y sus diálogos hacen brotar la sonrisa incluso en el público más resistente a la carcajada. Quizás algunos de los secretos no sean para tanto, o sí, pero, en cualquier caso, no revelaremos ninguno de ellos, ni el final naturalmente. Aprovechen el verano y vayan al teatro. 

 

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