Despierta, crítica teatral

22 Sep 2021

No me voy a callar nunca…ni muerta” son las últimas palabras que forman parte del monólogo escrito e interpretado por la actriz Ana Rayo (Madrid, 1971), bajo el título “Despierta”, en el que recorre los recuerdos de su propia vida, poniéndolos en común con el público, en un ejercicio, con seguridad, a medio camino entre la terapia, la necesidad de compartir, sanar heridas y cicatrices, además de aportar un documento verbal, y textual, sobre una época, al menos en su propia experiencia, sobre la sociedad y el país en el que ha vivido sus cincuenta años de edad.cartel

“Sobreviví. Mi madre no supo hacerlo mejor”

Se suele decir que en el último medio siglo, el mundo ha cambiado más que en toda su historia anterior y, poniendo el foco en el tema de la igualdad en derechos y obligaciones entre hombres y mujeres, nudo gordiano en el que centra Ana Rayo su propuesta, baste recordar, como simples ejemplos, que hasta 1972 las mujeres menores de 25 años necesitaban el permiso paterno para independizarse (salvo si ingresaban en una orden religiosa o se casaban), además de requerirse autorización del marido para participar en operaciones bancarias o mercantiles, y estar obligadas a seguir a su esposo allá donde éste fijara su residencia. La licencia marital dejó de existir en España el 2 de mayo de 1975.

“Tengo rabia, rabia …mucha rabia”

Pero no nos precipitemos en la declinación feminista que el texto tiene y su autora reivindica. Ana inicia el repaso a sus recuerdos desde su segundo mes de vida, y lo hace con la bella recreación de su madre, Luz, quien se hace presente a través del oficio y las sabias manos de Juanjo Llorens en la iluminación, todo ello enmarcado en una sugerente escenografía de Alfonso Barajas, en un espacio compuesto por dos triángulos, unidos por su base, en uno de los cuales se ocultan diferentes artificios con elementos del vestuario, diseñado por Lorenzo Caprile, y atrezzo que la protagonista irá utilizando a lo largo del espectáculo. El espacio escénico se ubica en el centro de la Sala Margarita Xirgu del Teatro Español, con gradas de público alrededor, excepto en la zona próxima al acceso.

“La verdad es relativa, como el espacio-tiempo”

Despierta, crítica teatral

La interacción entre Ana y Luz, su madre, es bellísima y aporta los momentos de mayor emoción. El recorrido de recuerdos se sucede, desde el intento de suicidio de su progenitora cuando Ana tenía dos meses; a la carrera de piano frustrada para atender la doctrina Kinder, Küche, Kirche (niños, cocina, iglesia) que la Sección Femenina en España acogió procedente de la Alemania nazi; al ambiente de familia bien, de derechas, con firmes creencias católicas, etc… hasta llegar a la separación de sus padres y al momento traumático en el que su madre fue atacada, en Fuengirola, por quien era su pareja sentimental en ese momento, produciéndole un corte en la carótida que la llevó a dieciocho años de dependencia y un final en el que siempre estuvo acompañada por su hija; todo ello trufado de propias experiencias de Ana, impactantes por sí mismas, pero cuyo relato tiene la virtud de, sin hurtar su dolor, ser capaz de mantener el aire de comedia que toda la propuesta tiene como seña de identidad, llena de delicadeza, más allá de la dura realidad de unos hechos, y sus consecuencias, que quedan si no sanados, sí aceptados.

“A los dieciséis años perdí la virginidad… ¡me quedé embarazada al segundo polvo!”

Despierta, crítica teatralEn los veinte minutos finales de la propuesta, su protagonista, autora y relatora, abandona sus recuerdos y toma un papel más activo en clave feminista, opción absolutamente respetable, pero ahí la historia se resiente, y llega el dogma, nada que decir al respecto, la trama da paso a la opinión, y la opinión siempre es subjetiva. Sin que aporten nada frases de generalizaciones como “qué afortunados los hombres europeos, blancos y heterosexuales.

Seguramente el mayor logro que nuestra sociedad se ha dado en los últimos tiempos es el de la igualdad entre hombres y mujeres, tanto en derechos como en obligaciones, y ésto es una obviedad en cuya lucha hay que continuar, siempre con sentido común.

“Me daba vergüenza que abusaran de mí”

La pieza termina por incluir dos partes o secciones, por un lado el relato de los hechos familiares y personales, vinculados a los recuerdos de Ana Rayo, y por otro una especie de ensayo político o social que habla desde el hoy, argumentando su propia posición personal.

Despierta, crítica teatral

Más allá de los dos géneros que conviven en “Despierta”, resulta un espectáculo más que recomendable, muy bien planteado en su inicio, en el que la protagonista ha encontrado el buen hacer de Natalia Menéndez, máxima responsable del Teatro Español, para, con su dirección, acertar en el ritmo adecuado y cuidar hasta el extremo los detalles, como la coreografía de Mónica Runde (calculada al milímetro) y la música original de Mariano Marín.

“Se despierta más gente con un susurro, que a gritos”

Hasta el 31 de octubre permanecerá programada “Despierta” en la Sala Margarita Xirgu del Teatro Español, en coproducción con Barco Pirata Producciones Teatrales.

 

 

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