Antropoceno, crítica teatral

11 Mar 2020

 

Antropoceno, crítica teatralNada hay que objetar al uso de una instalación teatral, de su escena y de sus recursos técnicos, para realizar una denuncia sobre determinado tema, y la ‘performance’ que compone Thaddaeus Philips para ilustrar la responsabilidad del ser humano, de cada uno de nosotros y del colectivo de la humanidad como sumatorio, agotando los recursos del planeta Tierra, hasta esquilmarlo, estando ello en el origen de lo que se conoce como ‘Cambio Climático’, alterando inviernos y veranos, haciendo desaparecer primaveras y otoños, amenazando los confines de nuestros mares y océanos, tiñendo de incertidumbres el mundo que dejaremos por herencia a nuestros nietos, hasta aniquilar glaciares e, incluso, los polos norte y sur.

¡Bienvenidos al ‘Antropoceno’!

Pero todo lo anterior, siendo válido, por sí, no hace que la ‘performance’ suponga por si misma una obra teatral, que requiere de una trama, de un planteamiento, de un desarrollo y de un desenlace. Y eso, exactamente, es lo que sucede en ‘Antropoceno’, un cuidado montaje, desde el plano visual, pero absolutamente plano como espectáculo teatral. En el que la atención del espectador, ante la ausencia de una historia que se le comparta, llegue a concitar toda su atención en las formas visuales, hasta encontrar, por fín, un hito que le justifique, aún someramente, su asistencia, en forma del conseguido momento compuesto con la escena, en absoluta oscuridad, que es patrimonializada por las imágenes de los móviles que van esgrimiendo, en conseguida escenografía, los actores, primero a una mano y luego a dos, con el resultado de una alta belleza pero que, por sí misma, no justifica el todo del espectáculo, por insuficiente.

“Vamos todos dormidos en un avión con un sobrepeso de 7.800.000 pasajeros”

Antropoceno, crítica teatral

Es difícil encontrar, en la propuesta que se nos presenta, un hilo conductor que una los tres momentos en los que incide Thaddeus Philips: 1945, 2020 y 2097; protagonizados por Gerardo, un contable que trabaja junto a Robert Oppenheimer en la creación de la bomba atómica; Ana, una científica que prepara una charla TED sobre el Antropoceno, sin ser capaz de fagocitar su preocupación por el futuro y Katia una cazadora-recolectora que sobrevive, malamente, en el desierto de los Monegros, historias atravesadas por la sombra del “recurrente” personaje de Greta Thunberg, tocada por su impermeable amarillo por la que se le reconoce en el mundo entero y la voz  de la ‘inteligencia artificial’ de “Silvi”, convertida en parte de la identidad  de muchas personas de nuestra contemporaneidad, ‘Siri’ mediante.

“Oleadas de inmigración, guerras por los recursos …¿cuándo empezó todo esto?”

Antropoceno, crítica teatralAntropoceno’ es el nombre de esta propuesta teatral, aunque no pase de ‘performance’, utilizando referencias de las palabras griegas “anthropos” (humano) y “cene” (reciente), enmarcando con ello el vínculo a nuestro momento actual, en el que lo que conocemos como “mundo“, planeta ó Tierra, está cambiando más aceleradamente que nunca antes en la historia de la humanidad, debido a la sobreexplotación a la que sus habitantes lo tenemos exigido. La idea es acertada, la forma de contarlo no.

“¿Cuál es tu raza?, ¿cuál es tu religión?, ¿cuál es tu sexualidad?”

La escenografía de Mambo Decorados y Elecpolo Lihting, está protagonizada por un domo que concita la atención del espectador, incluso por encima de los personajes protagonistas, y más desde su aspecto exterior que cuando muestra su interior, el poliedro recibe sobre si las proyecciones de Emilio Valenzuela, que juegan a favor del alto resultado visual en las formas del espectáculo, con las acertadas contribuciones de Paloma Parra en la iluminación y en la selección musical de Fernando Martinez-Careaga Gómez.Antropoceno, crítica teatral

“La vida es un milagro en 2097”

Las interpretaciones de Silvia Acosta, Julio Cortázar y Almudena Ramos no terminan de resultar creíbles, pero ello tiene mucho que ver con los perfiles de sus personajes y un texto fuertemente teñido de airesnaif”. Kateryna Humenyuk que además de intérprete, es responsable de la coreografíadestaca en su desempeño, especialmente en una sugerente pieza representada dentro del domo, a medio camino entre el ballet y el contorsionismo, que supone uno de los momentos álgidos del aspecto visual, que es lo que más recordaremos de este espectáculo.Antropoceno, crítica teatral

“Silvi, activa el sistema de regeneración…¡Sistema de regeneración activado!”

La levísima trama con la que está compuesto este ‘Antropoceno’ termina por pasarle factura a su resultado final, que no se puede sustentar solo en su cuidada propuesta visual. Lo adecuado de su denuncia social queda lastrado por un infantilismo excesivamente acusado y la sensación de que los noventa minutos de su duración van de más o menos, para terminar desinflándose en sus expectativas.

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