Y de nuevo la banca

31 May 2016

Traigo a mi blog el artículo de Juan Laborda (@JuanLabordah), titulado “Y de nuevo la banca” en el que tomando como síntoma la reciente ampliación de capital anunciada por Banco Popular, por 2.500 millones de euros, anticipa la noticia de un nuevo deficit de capital conjunto de la banca española (entre Banco Santander, BBVA, Caixabank, Banco Popular y Bankia) de 83.000 millones de euros, según cálculos realizados por Centre for Risk Management HEC, ubicado en Laussane; lo cual supone más del doble de la cifra oficial del rescate bancario realizado, hasta ahora, en España.

Incluyo link de acceso directo: http://vozpopuli.com/blogs/7309-juan-laborda-y-de-nuevo-la-banca

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Desde este blog hace tiempo que venimos avisando. El diagnóstico de la actual crisis sistémica por parte de las élites económicas y políticas dominantes fue erróneo. Sin embargo el tremendo empecinamiento por perseverar en las políticas económicas implementadas ya no es solo un problema de incompetencia estructural, que lo es. Refleja la protección por parte de las autoridades políticas y económicas de quienes prosperaron en la fase de expansión pero que no quisieron asumir las pérdidas en el período de recesión. Para ello tratan de ganar tiempo, que esto no colapse, que no les estalle a ellos. Protegen su riqueza. Por contra, el resto de la ciudadanía se va empobreciendo a marchas aceleradas. Pero lo inevitable acabará sucediendo.y-de-nuevo-la-banca

Acabamos de conocer estos días como una entidad bancaria española se ha visto obligada a ampliar capital. Obviamente no nos sorprende. Vendrán más ampliaciones de capital generalizadas, aquí y allá, dentro y fuera de nuestras fronteras. De nuevo los Bancos Centrales como parte del problema, bomberos pirómanos. Deniele Nouy presidenta del Consejo de supervisión del Banco Central Europeo presiona a España para que aumente la concentración bancaria patria y pasemos de 12 bancos a 5. ¡Qué horror! ¡Qué error! Por cierto, bien le vendría a Deniele Nouy centrarse en su sistema bancario, el auténtico problema de nuestro país vecino.

Los Bancos Centrales deberían haber restaurado la capacidad y disposición de los bancos locales para prestar a las pequeñas y medianas empresas. Deberían haberse preocupado por un correcto mecanismo de transmisión de la política monetaria a través del flujo o canal crediticio. Sin embargo, eso no va con ellos. La autoridad monetaria se empecina en rescatar y proteger a la banca sistémica, cuya excesiva asunción de riesgos y prácticas abusivas causaron la crisis de 2008. Y de paso enésimo subsidio a los bancos demasiado grandes para quebrar.

Los orígenes de la crisis: recesión de balances.

La actual crisis sistémica se encuadra dentro de lo que técnicamente se denomina una recesión de balances. Bajo este análisis la dinámica de la deuda, aquí y allá, era y es insostenible. No se va a poder pagar, salvo que se pretenda un estancamiento prolongado en el tiempo de las distintas economías. Obviamente quien concedió la mayor parte de esa deuda, el sistema financiero, presentaba y sigue presentando claros problemas de solvencia, y la manera en que se ha tratado de restablecer la misma ha afectado ya no solo a la situación real de nuestro sector bancario, sino también a la economía y ciudadanía en su conjunto.

Si nos fijamos, solo cuando se abandona la austeridad (en el caso español desde la segunda mitad de 2013); y el BCE inyecta flujos masivos de dinero -préstamos cuasi regalados a largo plazo al sistema bancario, y/o compra en mercado secundario de deuda pública- la actividad se recupera. Pero solo lo perciben como meramente temporal, táctico por razones políticas. Ya están afilando las guadañas para exigir nuevas dosis de esa poción venenosa llamada austeridad al nuevo gobierno que saldrá de las urnas el 26J.

Pero lo que empezó siendo un problema de deuda privada ha acabado contaminando definitivamente a la deuda pública. En plena austeridad se expandía el montante de nuestra deuda pública. Una parte muy importante simplemente se destinaba a financiar a terceros, concretamente al sector bancario. Ello ha ido acompañado por un proceso de deflación salarial que ha acabado disminuyendo la renta disponible de las familias.banca

La situación de los balances bancarios y el déficit de capital siguen siendo preocupantes. Me remito a los cálculos realizados y actualizados continuamente por Centre for Risk Management HEC, ubicado en Laussane. El déficit de capital total de los cinco grandes bancos españoles (Santanter, BBVA, CaixaBank, Banco Popular, Banco Sabadell y Bankia), se aproxima a los 83.000 millones de euros.

Principios básicos ante la que se avecina

Desde estas líneas estamos cansados de predicar en el desierto. Es necesario, ante la que se nos avecina, dejar claros ciertos principios básicos. Primero, hay que reformar el sistema bancario global, europeo y español. Ante cualquier nueva quiebra bancaria, la deben pagar sus acreedores. Éstos sufrirán el correspondiente corte de pelo, según un orden de prelación, conforme se fuera deshaciendo el valor de sus activos. Los contribuyentes deben de dejar de financiar errores de gestión privados. Y ya está bien de amenazarnos con riesgos sistémicos.

Se trata de instaurar el modelo bancario sueco para hacer frente a los problemas de solvencia bancaria como consecuencia de una crisis de deuda provocada por el estallido de una burbuja financiera o inmobiliaria. Las pérdidas se reconocen hoy. La implementación del modelo sueco permitiría reducir la deuda de cada prestatario a un nivel donde éste pueda permitirse el lujo de hacer frente a los pagos de la misma, pero a su vez el importe de las pérdidas asociadas a dichos préstamos se limita de forma que no suponga la creación de capital para el prestatario.

Lo que se ha hecho hasta ahora, el rescate bancario, la devaluación interna, el deterioro de los servicios básicos, la reforma laboral, el fortalecimiento de los oligopolios, y un largo etcétera, tiende en realidad a acelerar más aún la concentración de poder -económico, político y mediático-. Además, empeora la competitividad de nuestra economía y aumenta la corrupción sistémica. Pero, reconózcanme que les da igual.

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