Tres años

19 Ene 2015

Uno de los grandes privilegios que ofrece la ciudad de Madrid es su oferta teatral, extensa en cantidad y más que notable en calidad, desde los grandes montajes que ofrecen escenarios cómo los de “El Español” ó “El María Guerrero”, al “teatro OFF” y sus espectáculos alternativos, que facilitan el disfrute más cercano del espectador con los protagonistas, casi “cara a cara”… (“La casa de la Portera”, “La pensión de las pulgas”, “Microteatro por dinero”, “El Sol de York”, “La sala Triángulo” ó “La sala Guindalera”).

La “Sala Guindalera” repone en estos días la obra “Tres años”, adaptación de Juan Pastor del texto original de Anton Chéjov, “Tri Goda”, enmarcándolo en la España entre 1931 y 1934, a través de cinco personajes que viajan desde aquella época para contarnos sus “cuitas”  sobre su búsqueda de la felicidad, a través del amor y sus diferentes formas de manifestarse, para llegar a preguntarnos, cara a cara, a cada espectador, y de forma literal …¿cómo definiríamos el amor?, naturalmente los asistentes al espectáculo quedan sorprendidos y en las más de cien representaciones de “Tres años” realizadas hasta ahora, los personajes no han obtenido respuesta del público.

El montaje se desarrolla con los cinco personajes permanentemente en escena, sobre un escenario en el que está dibujado un espacio en forma de cuadrado donde se desarrolla la trama, fuera de él los personajes que en cada momento no participan de la escena, esperan sentados en unas sillas, pero siguiendo el desarrollo con evidente presencia. El decorado es ligero y su movimiento va siendo resuelto por los propios actores. El papel de narrador es compartido por los cinco personajes, según la fase de la obra, y todos ellos logran conectar con el público, con miradas que buscan involucrar a cada espectador, lográndolo.

El trabajo de los actores es notable y el resultado está muy conseguido, destacando Raúl Fernández en el papel del atribulado “Alejandro” y José Maya en el papel del pragmático y cínico “Gregorio”, María Pastor logra acertar con los perfiles de la inicialmente no enamorada, y finalmente cariñosa, “Julia”, Alicia González logra una muy natural “Paulina” y José Bustos no pierde la sonrisa en toda la obra haciendo de “Jaime”.

Muy recomendable opción ésta de disfrutar en la “Sala Guindalera” de esta obra “Tres años”, que funciona en su desarrollo, clave en lo cual es el trabajo de dirección de Juan Pastor, quien nos acerca de nuevo a Chejov a las tablas madrileñas, recordando los aromas de aquel “Tio Vania” que vimos hace más de 30 años, interpretado por el gran Carlos Lemos.

No perdáis la ocasión y acercaros hasta “La Guindalera” para vivir el teatro de verdad y con cercanía, al final podréis compartir un licor de guindas con todo el elenco. El espectáculo merece la pena.

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