Telenovela

18 Abr 2015

“Telenovela” de Enric Gonzalez, hoy en ‘El Mundo’ (@elmundoes), porque la realidad siempre supera la ficción: “…¿que se les ocurrirá a Arriola, Soraya o quien sea el que escriba estos guiones?. El próximo chorizo del PP podría darse a la fuga en coche, como Esperanza Aguirre. O atrincherándose con rehenes (Floriano, Hernando y González Pons, por favor) en la planta noble de Génova”.

Incluyo link de acceso directo: http://www.elmundo.es/opinion/2015/04/18/55314a31ca47410b3c8b4571.html

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Dicen por ahí que el Gobierno miente. Es una forma de verlo, pero yo, modestamente, no estoy de acuerdo. Lo que hace el Gobierno es crear ficción, algo mucho más artístico y entretenido que la mentira. Quizá lo suyo comenzó con alguna simple trola, como aquella de que no había rescate bancario sino “crédito en condiciones ventajosas”, o como aquella otra, magnífica, publicada en el BOE, que decía que la reforma laboral tenía como objetivo “potenciar los contratos indefinidos frente a los temporales”. Pero una cosa lleva a la otra. También Enric Marco, el falso superviviente de los campos de exterminio, empezó su carrera de impostor con una o dos mentirijillas, y ya ven: su vida entera acabó siendo un invento. Lo mismo le ha pasado al Gobierno, sólo que a lo bestia. Estuvieron bien el capítulo piloto, ese en el que el ‘caso Gürtel’ era “una persecución política de Zapatero” y cualquier otra cosa había que atribuirla a la “herencia recibida”, y en general las primeras temporadas, muy en tono de comedia grotesca. Ya que el país vivía tiempos amargos, parecía oportuno que el Gobierno se esforzara por arrancarnos una sonrisa.

Hay capítulos que, vistos una y otra vez, mantienen la gracia: el de “Cospedal y la indemnización en diferido”, aquel en que Rajoy escribe “Luis, sé fuerte” y luego escapa por un garaje, o el de Mato y el Jaguar invisible, por ejemplo. Con secundarios como Floriano, recién sacado de Esperanza Sur, o Hernando, que podría ser el hermano chungo de Torrente, se garantizan las carcajadas. El drama policial, en cambio, se les da peor. El último capítulo emitido, ese en que arrojan a Rato a la hoguera del telediario, resultó un fiasco propagandístico. Perdonen que frivolice con algo muy serio, pero fue el tipo de vídeo que difundirían los del Estado Islámico si en lugar de vivir en Siria residieran en el barrio de Salamanca. Puro sensacionalismo gore con un toque pijo. Teniendo en cuenta que esta puede ser la última temporada, es de esperar un ‘crescendo’. ¿Qué se les ocurrirá a Arriola, Soraya o quien sea que escriba estos guiones? El próximo chorizo del PP podría darse a la fuga en coche, como Esperanza Aguirre. O atrincherarse con rehenes (Floriano, Hernando y González Pons, por favor) en la planta noble de Génova. Da igual, la telenovela del Gobierno decae sin remedio. Temo que el capítulo final sea una chapuza al estilo ‘Lost’ y resulte que los cuatro años han sido un sueño: despertamos, devaluados y encabronados, y en Moncloa hay un Zapatero. ¿Se lo imaginan?

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