Tardorrajoyismo

17 Mar 2018

Los historiadores acotaron el periodo de 1969 a 1975, en España, como “tardofranquismo, el cual estuvo marcado por el detTardorrajoyismoerioro físico del dictador cuando ya había superado más de treinta y tres años en el poder.

Uno de los rasgos más observables de esa época fue la presencia de ministros “tecnócratas” en el Gobierno, con una baja relevancia social y política, en lo cual hay una total coincidencia con estos tiempos de Mariano Rajoy como inquilino del palacio de “La Moncloa”, donde los integrantes de su gabinete ministerial apenas son conocidos para la sociedad española.

“El igualitarismo ni siquiera es una utopía soñada, es una pesadilla imposible”. (Gonzalo Fernández de la Mora)

AqTardorrajoyismouellos roles que desempeñaron López Rodo, Navarro Rubio, López Bravo, Ullastres o Fernández de la Mora; son ahora interpretados por Catalá, Dastis, Montserrat, García Tejerina o el recién nombrado Escolano, con perfiles más propios de subsecretarios de la administración pública, aunque eso sí, sin peligro de proyectar la más mínima sombra sobre quien los nombró.

Mariano Rajoy perdió dos elecciones generales (2004 y 2008) antes de ganar unas, las de 2011, victoria que renovó en 2015 y 2016, si bien su verdadero récord, que no es precisamente como para sacar pecho, es el de ser el vencedor electoral con peores resultados de la historia de España desde la restauración democrática, con la salvedad del caso de Adolfo Suárez en 1979, cuando los votantes eran un tercio inferior a los actuales.

TardorrajoyismoQuien resiste gana”, parece ser la cita de cabecera del registrador de la propiedad, por oposición, que lleva subido al coche oficial de las distintas administraciones públicas españolas (municipal, autonómica y estatal), treinta y seis años, en los que ha pasado del ayuntamiento de Pontevedra a “La Moncloa”.

¡Qui resistit, vincit!, ¡Quien resiste gana!.

Pero es evidente que toda historia tiene un final, y la de Mariano Rajoy en la política de España también, teniendo en cuenta su trayectoria podemos decir, sin riesgo a equivocarnos, que la suya está más cerca del final que del principio y los síntomas que viene dando, hace tiempo, no hacen más que ponerlo en énfasis.

TardorrajoyismoEl propio partido que lidera precisa una renovación que le haga pasar página de los incontables casos de corrupción que le han atravesado en los últimos años: Gürtel, Púnica, Lezo, Bárcenas; con importantes líderes regionales salpicados en ellos, habiendo recibido el apoyo expreso del líder Rajoy, como Ignacio González, Francisco Camps, Esperanza Aguirre, sin olvidarnos de quien fue secretario regional del PP madrileño, Francisco Granados.Tardorrajoyismo

Todo lo anterior recordando que Mariano Rajoy entró en el poder orgánico del Partido Popular en el mismo momento de su transformación en tal, desde Alianza Popular, en 1989, siendo designado miembro de su Comité Ejecutivo Nacional. Para en 1990 ser nombrado vicesecretario general del PP y miembro de su Ejecutiva Nacional, donde se ha mantenido hasta hoy, habiendo desempeñado los cargos de secretario general y presidente.

En España hay 1.378 políticos imputados por corrupción, y casi 900 de ellos pertenecen, o pertenecieron, al PP.

“No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos personas inteligentes para que nos digan lo que tenemos que hacer”. (Steve Jobs)

En cualquier país del primer mundo democrático, como USA, Reino Unido o Alemania, el hecho de que su presidente de gobierno, o primer ministro, mantenga una comunicación con un imputado en delitos de blanqueo de capitales, falsedad documental, estafa procesal, cohecho y diez delitos fiscales, como lo era Luis Bárcenas en 2012, dedicándole un “SMS” con el texto de “Luis, nada es fácil, pero hacemos todo lo que podemos. Ánimo”, habría sido causa suficiente para una dimisión del implicado, pero no en este caso, aunque los signos de agonía, desde entonces, son más que evidentes.Tardorrajoyismo

Rajoy se apresta en su trinchera, ante los tiempos que han de venir, con la única premisa de resistir pero no lo hace arropado en un Gobierno de gestores, reclutados bajo la premisa de la meritocracia, sino de colaboradores, simplemente, callados y discretos, más que fieles, tan tecnócratas como aquellos de los que se rodeó el dictador, por ello éste tiempo ya se puede calificar como tardorrajoyismo.

Artículo publicado en @elespanolcom el 16/03/2018: https://www.elespanol.com/blog_del_suscriptor/opinion/20180316/tardorrajoyismo/292540744_7.html

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