Ricardo III

10 Nov 2014

Sobre el texto original de Shakespeare, la actualización de José Sanchís Sinisterra se desarrolla en la noche anterior a la batalla de Bosworth, durante la cual Ricardo III, entre sueños y visiones va recibiendo las visitas de todos aquellos sobre cuyos cadáveres se elevó hasta alcanzar el trono de Inglaterra: el príncipe Eduardo, el rey Enrique VI, Clarence (su hermano), Rivers, Grey, Vaughan, el primer ministro Lord Hastings y su primo Buckingham.

La tiranía, hecha carne a través de Ricardo III, nos brinda todos sus perfiles: ambición, egoísmo, crueldad, despotismo, falsedad, manipulación, abuso, totalitarismo, engaño, falta de empatía y también ….desamor, como causa y como consecuencia, el propio Ricardo dice sobre sí mismo: “los perros me ladran cuando me paro ante ellos”.

Esta obra nos enfrenta a la brutal búsqueda del poder, por cualquier medio, a través de la tiranía y del propio tirano; el argumento se desarrolla en siglo XVI y en Inglaterra, pero el mismo “modus operandi” se repite en nuestros días y en nuestras sociedades avanzadas, con la misma crueldad en la búsqueda del poder, quizás las víctimas no sean mortales, pero son.

Muy acertada es la dirección de Carlos Martin, con un excelente movimiento de actores en cada cuadro, un decorado muy conseguido, y a la vez sencillo, con varias capas de largos visillos que, con un excelente uso de la iluminación y de las imágenes proyectadas al fondo del escenario logran dar sensación eficaz en cada cambio de escena y ambiente. En cuanto a los aspectos técnicos considero un error el uso de micrófonos para ampliar el sonido, la historia del Teatro Español, en sus 431 años, no ha requerido de ellos antes.

Hasta doce actores en el escenario, dando vida a catorce personajes, nos dan la oportunidad de contemplar el teatro como ya pocas veces se puede disfrutar; con todo el elenco en un buen tono general, encabezado por Juan Diego, magnífico en la caracterización que nos brinda de Ricardo III, con el esfuerzo físico que representa su personaje: lisiado, cojo, deforme y jorobado, si bien se le podría pedir un mayor cuidado con su dicción, pues en algunas fases podría ser mejorada; en cuanto a su expresividad y gestualidad son excelentes.

Tuve la fortuna de acudir a la función del pasado día siete de noviembre y disfruté de unos de unos momentos mágicos de gran teatro: los cinco minutos en los que Asunción Balaguer, gran dama de nuestras tablas, ocupa la escena lanzando maldiciones a diestra y siniestra, ¡que magnífica lección, a sus ochenta y nueve años, de saber decir un texto!, tras los cuales el público nos arrancamos en un aplauso rotundo y sincero. Que gran fortuna presenciar ese momento y guardarlo en la memoria aún resonando: ¡…Reina ahora tú, cual yo que fuí reina; vive infeliz, cual yo, más que tu gloria: vive y llora la muerte de tus hijos!.

Destacable también es el momento en que coinciden en escena las tres reinas repudiadas, muy correctamente interpretadas por la reseñada Asunción Balaguer, Terele Pávez y Ana Torrent.

El resultado del espectáculo lo califico cómo notable, se trata de teatro del bueno, sobre un texto clásico excelente, bien actualizado, acertadamente presentado ante el público de hoy, con interpretaciones notables, sobresaliente en el caso de Asunción Balaguer y que nos reconforta con la historia de este viejo corral de comedias que sigue siendo el Teatro Español para Madrid.

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