Nada, crítica teatral

22 Jun 2019

Filosofía, crueldad y violencia son rasgos intrínsecos al ser humano, al igual que el deseo de influjo del grupo sobre el individuo y la necesidad de éste por marcar los perfiles de su diferencia.

Janne Teller ( 1964) es una escritora danesa, que dejó atrás las comodidades de un mundo laboral vinculado a la Unión Europea y Naciones Unidas para dedicarse a la creación literaria, que en 2010 publicó su novela “Nada”, en la que se basa esta adaptación teatral realizada por “Ultramarinos de Lucas”. 

“Nada importa, nada tiene importancia. Para que hacer nada, si nada tiene interés”

Nada, crítica teatralLa trama se desarrolla a partir del personaje de Antón, un joven adolescente que, tras el primer día del curso en su instituto de bachillerato, decide alejarse de sus compromisos y actividades, subiéndose a un árbol, bajo el principio filosófico de que “Nada importa, nada tiene importancia. Para que hacer nada, si nada tiene interés”, lo cual desatará el afán de sus compañeros de instituto, y amigos, por conseguir demostrarle que sí que hay muchas cosas en la vida que merecen la pena, y por ello comenzarán a constituir una colección de aquellas cosas que son más importantes para cada uno de ellos, comenzando una espiral que pronto se les escapará de las manos.

“Da igual todo …porque el día que empieza lo hace para acabar”

Nada, crítica teatralUltramarinos de Lucas” sitúa el desarrollo de la historia en España, de modo que el instituto al que pertenece el grupo de adolescentes que lo protagonizan queda ubicado en Alcalá de Henares y el árbol al que se sube Antón es un ciruelo, utilizando otras referencias visuales de nuestra iconografía dentro del “montón del significado” creado por el grupo de chicos, como son una camiseta del Real Madrid o la bandera española, aunque aquí este símbolo no suponga tanto como sí lo sea en los países nórdicos, Francia o Reino Unido, por sugerir solo unos ejemplos.

“¡Hemos encontrado el significado!”

La escenografía elegida, responsabilidad de Juan Monedero, es de una desnudez casi total, mostrando el espacio disponible en la Sala Cuarta Pared prácticamente vacío, haciendo visible el cemento descarnado de la pared del fondo, observándose, en el inicio, un solo elemento en escena, que es un andamiaje que recrea el árbol al que se sube Antón, parcialmente cubierto por una rama de ciruelo, utilizando la permanencia del personaje ahí casi toda la obra, para que Jorge Padín, su interprete, ejerza también la dirección del espectáculo desde los controles ubicados allá arriba.Nada, crítica teatral

Inicialmente hay una cierta dificultad en que fluya con naturalidad el desarrollo de trama, los personajes adolescentes son recreados por adultos y sus movimientos, y poses, por más que estén trabajados y sean meritorios, desde el punto de vista interpretativo, no terminan de resultar creíbles, si bien esa barrera desde el punto de vista del espectador se desvanece a partir del momento en el que la crueldad gana protagonismo sobre la escena, y el público se olvida de si los protagonistas tienen 16 años o 50, observándolos simplemente como los seres humanos que son, sometidos a sus contradicciones.

“¡Vimos odio, todo el odio del mundo!”

Cuatro actores interpretan a todos los personajes que aparecen en la trama, aunque Jorge Padín, ademas de director del espectáculo, únicamente recrea a Antón, con un aire algo hierático, con seguridad buscado en los perfiles del escepticismo con el que se construye al joven que desata toda la trama a partir de su toma de posición. Juan Bernal, Juan Monedero y Marta Hurtado se reparten al resto de personajes, diferenciando los unos de los otros a través de pequeños elementos (una visera, un Nada, crítica teatralgorro de lana, ciertos movimientos y gestos) dando vida Marta a todos los personajes femeninos. El trabajo actoral en su conjunto es adecuado y meritorio, si bien la interpretación de roles adolescentes, por parte de adultos, como ya hemos comentado, tiene un efecto en la credibilidad inicial de la trama; lo cual me recordó lo sucedido en una obra de la CNTC, hace algunos años, en Almagro, en el que una buena actriz, superados los 50 años de edad, interpretaba a una joven, mientras quien hacía de su padre tenía menos edad que ella y el resultado se resentía, por encima del esfuerzo y mérito de ambos.

Tanto el libro de Teller, como alguna de sus adaptaciones teatrales, han sido censurados en determinados países, algunos tan poco sospechosos como la Dinamarca natal de la autora y ello, además de algunas otras cuestiones, motiva que el elenco de esta obra, cada vez que finaliza la representación, abra un intercambio de opiniones con el público, queriendo conocer sus sensaciones ante lo que les ha sugerido el espectáculo. Desde luego no es una obra fácil, al contrario, es dura, pero la crueldad y la violencia son unos rasgos tan humanos como la filosofía, el amor o la empatía. Personalmente me surgió bastante curiosidad sobre cómo se podría haber realizado la adaptación desde unos personajes adultos, en los que la fábula que urde su autora podría haber prendido, eficazmente, con unos muy pequeños ajustes.

“¡Todo quedará reducido a la nada! …ese es el futuro”

Nada, crítica teatralEl tema tratado y la forma en que se realiza su aproximación, en un mundo de jóvenes adolescentes, recuerda otras experiencias llevadas al teatro desde la creación literaria, como “El señor de las moscas”, de William Golding e incluso a “La Ola”.

Comprendo que haya un cierto tipo de público, incluso de educadores y programadores teatrales que sean reticentes con este espectáculo, pero personalmente creo que supone una importante aportación de la que extraer enseñanzas muy provechosas, tanto adolescentes, como adultos. Todo ello, como es habitual en los trabajos de “Ultramarinos de Lucas”, hecho con un cuidado trabajo de orfebrería teatral que hacen que este “Nada” sea un nuevo componente para el catálogo de su excelente repertorio. ¡Feliz veinticinco aniversario!y por otros tantos años con la misma calidad.

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Comentarios

  1. Es una obra teatral muy interesante y con la que creo que todos podemos sentirnos identificado, porque quien no se ha sentido como el protagonista en algún momento de su vida. Son pocas las puestas en escena que están basadas en libros, (o más bien, yo conozco pocas), debe ser un experimento interesante. Y es que si ya es complicado adaptar novelas al cine, no me imagino al escenario, donde se cuenta con más limitaciones pero también hay más espacio para la creatividad.

    ¿De casualidad esta obra está en cartelera? Me ha dado curiosidad por ir a verla; justamente le decía a mi pareja ayer que deberíamos buscar algo interesante y casi nunca vamos al teatro.

    Como sea muy buena reseña, me alegro de haber descubierto tu web. ¡Un abrazo!

    • Muchas gracias, Sira, por participar en http://www.traslamascara.con tu comentario al hilo de la crítica teatral que hemos publicado sobre «Nada», cumpliendo una de las premisas para las que fue creado, dando espacio para que cualquier aficionado a la escena teatral pudiera expresar sus opiniones como tu has hecho. Voy a contactar con la compañía teatral «Ultramarinos de Lucas» para que me indiquen cuales son sus próximas programaciones par esta obra, según tu interés, y te mantendremos informada sobre ello. Te reitero mi agradecimiento. Saludos.

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