Más dura será la caida

18 Abr 2015

Pedro G. Cuartángo ilustra hoy en “Vidas paralelas” en ‘El Mundo” (@elmundoes) la pareja formada por quienes se sucedieron como directores gerentes del FMI: “…como Prometeo castigado por Zeus a permanecer encadenado a una roca tras haber robado el fuego del Olimpo, Rato y Strauss-Kahn han caido a las profundidades del Hades tras creerse que estaban por encima de los demás mortales y que su alta condición les eximía de cualquier responsabilidad por su conducta”.

Incluyo link de acceso directo: http://www.elmundo.es/opinion/2015/04/17/553150d1ca47419a428b4578.html

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La imagen de portada de ayer de todos los medios muestra a un Rodrigo Rato con un gesto en el que se mezclan el estupor y la ira mientras un policía le introduce en el coche policial. No cabe mayor humillación para una persona que tocó el cielo y ahora se ve arrastrado al último círculo de la infamia.

Las imágenes recuerdan mucho a las de Dominique Strauss-Kahn en mayo de 2011, con las manos esposadas en la espalda y flanqueado por agentes del FBI. Hay en él una mueca de incredulidad y desolación que evoca la expresión de Rato cuando fue detenido la pasada noche del jueves.

Strauss-Kahn fue sacado de un avión y enviado a una celda de cinco metros cuadrados en un lobrego penal de Nueva York tras la acusación de abusos sexuales, formulada por la camarera de un hotel. Rato está imputado por fraude, blanqueo, tráfico de divisas y alzamiento de bienes para evitar el embargo de sus bienes, inevitable tras la millonaria fianza impuesta por el juez que instruye el caso Bankia.

El paralelismo entre uno y otro no solamente viene de sus trayectorias personales, ya que ambos fueron ministros de Economía, aspirantes a presidir el Gobierno, directores del FMI y estrellas en el mundo de la política y las finanzas. La similitud más inquietante reside en ese pecado de hybris que cometen quienes se colocan por encima del bien y del mal y pierden el sentido de los límites. Ello les acarrea, como vemos en la mitología grecolatina, la pérdida del favor de de los dioses.

Como Prometeo castigado por Zeus a permanecer encadenado a una roca tras haber robado el fuego del Olimpo, Rato y Strauss-Kahn han caído a las profundidades del Hades tras creerse que estaban por encima de los demás mortales y que su alta condición les eximía de cualquier responsabilidad por su conducta. Ambos ignoraron que, como escribe Herodoto, los dioses castigan a los que sobresalen demasiado. Y lo hacen de manera muy cruel porque, además de privarles de fortuna y privilegios, les someten a la mayor de las humillaciones. En este caso, una detención en la que son exhibidos como vulgares delincuentes ante la opinión pública.

No hay justificación jurídica para el espectáculo de estas detenciones. Tampoco son aceptables los juicios populares. Pero desgraciadamente el sistema judicial es tan lento, tan garantista y tan ineficaz que las imágenes de ayer son el justo castigo a la impresentable conducta de Rato. El ex ministro ha pagado de antemano por el daño que provocó en Bankia y por sus posteriores manejos. Pero el principal enigma, que va más allá del contexto y de las circunstancias sociales, es por qué estas personas traicionaron todo lo que representaban y tiraron por tierra sus brillantes carreras. Los griegos lo llamaban hybris, yo diría llanamente soberbia.

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