Los Mácbez

28 Sep 2014

El Palacio de Raxoi acoge la trama adaptada escrita por Shakespeare, Inverness se reencarna en Santiago de Compostela y la escenificación suprema de la ambición política universal se impregna del mundo de las meigas.

“Los Mácbez” es una obra teatral intensa, densa, en la que el espectador llega a su final exhausto pero satisfecho del conjunto. Muy buena, y libre, adaptación de Juan Cavestany, dirigida acertadamente por Andrés Lima, que actualiza la trama del Macbeth original, trayéndola hasta la vida de nuestros políticos de hoy, tomando cuerpo en el Presidente de la Xunta de Galicia y en los afanes de poder de los próximos a él, personificados en el matrimonio de “Los Mácbez”, magistralmente representados por Carmen Machi, espectacular en su papel de señora Mácbez, y Javier Gutiérrez, en un gran momento artístico y recientemente premiado con la “Concha de Plata” en el Festival de Cine de San Sebastián, como mejor actor, por su papel en “La isla mínima”. Los dos protagonistas están muy bien secundados por el resto del elenco, especialmente Jesús Barranco cómo “Banquo” y Chema Adeva, que se desdobla en cuatro personajes durante la obra.

“Los Mácbez” es la historia de una ambición que se baña en sangre, hasta regodearse, si bien es una licencia del autor de la adaptación, cómo símil de los cadáveres políticos, y sociales, que en nuestro mundo de hoy se repiten cada día, apuñalamiento tras apuñalamiento. No hay buenos y malos, la ambición está en todos los personajes, el momento de eliminar al rival es solo cuestión de que se presente la oportunidad.

Hay tres realidades que se entrecruzan cómo tiempos de un mismo día; la mañana con su ejercicio del poder y la sumisión de los dependientes; la tarde y la vulgaridad chabacana, hortera y ridícula de las fiestas, los abrigos de pieles y el despilfarro; y la noche con su oscuridad, dando pábulo al tenebroso mundo de las meigas y su, solo aparente, irrealidad.

La puesta en escena transcurre dentro de un cubo, construido a base de paneles, que deja espacio libre del escenario fuera de él, la decoración es muy minimalista y la iluminación es excelente, convirtiéndose en uno de los elementos más destacados de la obra, utilizando códigos de colores, blanco para la cotidianidad, verde para los personalismos de Mácbez y rojo en las profecías de las meigas, logrando dar realce dramático de forma acertada.

Las apariciones de las meigas, a modo de monstruos diabólicos, resultado de la imaginación pecaminosa y lujuriosa de los protagonistas, están muy conseguidas y ayudan a conseguir recrear los fantasmas que se van describiendo a lo largo del guión y son el punto final del tratamiento esperpéntico dado a la obra de Shakespeare en esta acertada recreación.

Interesante propuesta “Los Mácbez”, no es una obra fácil, ni de interpretar, ni siquiera de ver, que se aleja del texto original de Shakespeare dándole un toque al más puro estilo Tarantino, pero arriesgaros, acudir a verla libres de prejuicios, merece la pena, no os dejará indiferentes.

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