Comentarios

  1. No siempre paramos a levantar la cabeza como hizo Descartes cuando dijo aquello de «Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro». Sabemos lo que conocemos, pero no cuánto ignoramos. Si a eso le sumamos la costumbre de mirarnos el ombligo, el resultado es que el mundo sólo llega hasta allí donde acaba nuestra vista.

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