Las mentiras de Bankia

30 Ene 2016

La decisión del Tribunal Supremo, tomada por unanimidad, confirmando dos sentencias de audiencias provinciales que obligan a Bankia a devolver a inversores particulares las cantidades que destinaron a la compra de acciones de Bankia, con motivo de su salida a Bolsa en julio de 2011, debido a las “graves inexactitudes” que contenía el folleto informativo sobre la verdadera situación financiera de la entidad en ese momento, crea criterio para los juzgados y tribunales de toda España y supone que la más alta instancia judicial española da por confirmado que la información que se utilizó en aquella operación fue “incorrecta e inveraz en aspectos relevantes” es decir que no era cierta y al no serlo, como diría un castizo, es que era mentira.

Rato brinda por OPS BankiaCon el uso de aquella mentira, o engaño, se captaron 3.092 MM euros (1.800 MM euros en el tramo minorista) a través de 347.000 suscripciones en las que, según la sentencia, hubo un error en su consentimiento por parte de los adquirientes debido a las graves inexactitudes del folleto de la oferta pública, lo que supone que hubo 347.000 engañados y de facto, abre la puerta a nuevas reclamaciones, sobre las ya muchas presentadas.

Pero a través de aquellas “graves inexactitudades” hubo otro importante colectivo ante el que se utilizaron esas mentiras: los propios empleados de Bankia, a los que se orientó hacia la colocación de esas acciones, como si de un producto comercial se tratara, con unos argumentos incorrectos, según ratifica ahora la sentencia del Tribunal Supremo, los cuales, ante la importancia del reto que se les marcaba desde las más altas instancias de “la casa”, fueron más allá, convirtiéndose ellos mismos en “accionistas”, extendiendo su entusiasmo “bankiero” hacia sus propios entornos familiares y personales.

Rato celebrando la OPS BankiaLa ratificación del Tribunal Supremo de que la información utilizada en aquel momento fue “incorrecta e inveraz en aspectos relevantes” da una nueva perspectiva al hecho de que miembros del consejo de administración, del comité de dirección y de la comisión ejecutiva de Bankia en el momento de la OPS, rechazasen participar en ella, a diferencia de lo que hicieron sus empleados, 6.500 de los cuales han terminado por verse desvinculados de sus puestos de trabajo, 539 a través de despidos forzosos, en un proceso sin transparencia y connivencia sindical. La diferencia entre el exceso de motivación y vinculo que tuvieron esos trabajadores y mandos intermedios, en comparación de la laxitud de quienes ocupaban el primer nivel ejecutivo, muchos de los cuales lo siguen ocupando, solo estriba en lo que unos no sabían y los otros sí, y es la mejor explicación sobre lo ocurrido, visto desde hoy, pero difícilmente detectable entonces.

Guindos y BankiaPero aún hubo más mentiras en relación a Bankia, la principal aquella de que el contribuyente español no pondría ni un euro por su rescate. A día de hoy, para recuperar el importe inyectado, con la venta del 60,90% del capital que posee en ella el Estado, a través del FROB, su cotización se debería revalorizar un 250%, lo que parece poco probable y convierte en afectados por esas “mentiras” a todos los españoles, a razón de unos 500 euros por cabeza, hasta completar los 22.400 MM euros de dinero publico dedicados a su recapitalización. Sin entrar a valorar que la forma en que se gestionó la crisis de Bankia se podría haber hecho de otra manera, sin ir más lejos, tal y como ha abordado el gobierno italiano la crisis de su sector financiero, con mucho menos ruido, y menor número de víctimas, mejorando notablemente la estrategia que, obedientemente, adoptaron el Sr. Guindos y el Sr. Rajoy.

Rato en OPS Bankia.1Todo lo conocido en los últimos tiempos sobre el Sr. Rato asombra, y parece que no era ni la persona, ni el personaje, que se nos quiso hacer creer, ni desde el punto de vista económico, ni financiero, ni ético, ni personal, pero en el campo de su gestión en Bankia, hay dos decisiones que, por si mismas, son incomprensibles para alguien de su “curriculum” (ex_ministro de Economía y Hacienda, ex_vicepresidente del Gobierno de España y ex_gerente del Fondo Monetario Internacional), primero la integración de Caja Madrid y Bancaja, junto con otras cinco entidades menores, sin afrontar de la manera adecuada el proceso de saneamiento que la entidad madrileña ya necesitaba entonces, a lo que se añadió la situación, aún más deteriorada de la entidad valenciana, que empeoró el problema, y luego la salida a Bolsa de Bankia, tan forzada, que el folleto informativo que se utilizó forma parte de una sentencia del Tribunal Supremo en el que se le califica de “inexacto” en lo relativo a la información financiera en él publicado.

Errores y distintas opiniones puede haber, sobre éste u otro cualquier tema, pero el uso de información inadecuada en una operación como la OPS Bankia que afectó a 347.000 personas, podría ser calificado de delito y, con seguridad, es una mentira que tiene sus responsables, con nombre y apellidos.

Artículo publicado en @elespanolcom el 04/02/2016: http://www.elespanol.com/blog_del_suscriptor/opinion/20160203/99560046_7.html

Artículo publicado en @elperiodico @EPentretodos el 07/02/2016: http://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/las-mentiras-bankia-53973

Articulo publicado en @_infoLibre #Librepensadores el 08/02/2016: http://www.infolibre.es/noticias/club_info_libre/librepensadores/2016/02/08/las_mentiras_bankia_44326_1043.html

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Comentarios

  1. Manuel Ameller Reurere dice: enero 31, 2016 at 9:01 pm

    DE GUINDOS & BANKIA (MALA PRAXIS) Carta publicada el 22/03/13

    En este corrupto país nuestro, no ha mucho tiempo, existían unas Instituciones sin ánimo de lucro, llamadas Cajas de Ahorros, que además de guardar y dejar dinero hacían el bien a través de sus obras sociales.

    De forma insistente y reiterada los gobernantes recomendaron a las citadas entidades que se fusionaran y se convirtieran en Bancos. Los mandatarios decían a las entidades y a la población, que con el aumento de tamaño se reducían costes y, consecuentemente, mejoraba la productividad, solvencia y eficacia.

    Después de largas negociaciones y presiones del organismo regulador y otras autoridades, llegó la fusión de siete históricas cajas de ahorro y nació Bankia.

    Con todos los requisitos y trámites autorizados, algunos de forma poco ortodoxa, auditorías, Banco de España, CNMV, Ministerio de Economía, etc. se bautizó a la nueva entidad con su salida a Bolsa, invitando a la población a convertirse en Bankeros. Se vendieron las acciones presumiendo de ser el primer grupo financiero español por negocio doméstico, con un balance saneado y sometido al control del Banco de España, de tener más de 11’2 millones de clientes, más de 4.000 oficinas y más de 21.000 empleados, prometiendo a los accionistas que percibirían un dividendo del 7 % anual, y que el precio de salida tenía un considerable descuento sobre el valor contable de la sociedad.

    Al poco tiempo afloró la enfermedad de Bankia, por culpa principalmente de su exposición al ladrillo y por los cambios de normativa contable de los decretos llamados Guindos I y II.

    Para sanar al enfermo el “centro hospitalario” Banco de España con el “Dr.” Fernández Ordóñez al frente, consensuó y prescribió la medicación y las pautas a seguir. Entonces llegó el “cirujano” Sr. De Guindos y contra el criterio generalizado del resto del equipo clínico, decidió trasplantar el “corazón” del enfermo cambiando al Sr. Rato por el Sr. Goirigolzarri. La operación provocó una herida mucho más grave que la dolencia inicial. Según la opinión de los expertos, el haber operado estando el paciente enfermo fue un grave error y el dejar la herida sangrando durante tanto tiempo, sin intervenir, fue todavía peor.

    Ante la negativa evolución del enfermo y la extrema gravedad de la situación creada, el Sr. De Guindos solicitó la ayuda de sus colegas europeos.

    Después de varios análisis y pruebas, finalmente llega la asistencia de Bruselas en forma de miles de millones, que la entidad deberá devolver con sus beneficios futuros, sin embargo incomprensiblemente, deciden amputarle varios miembros de su cuerpo.

    Además, se obliga a concentrar la actividad en determinadas zonas, despreciando a los clientes y a los empleados de otras regiones, incumpliendo el precepto de igualdad y no discriminación de nuestra constitución “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”

    En la selección de las sucursales afectadas, contradiciendo la política comunitaria de libre circulación, competencia y establecimiento, prima más que sean oficinas no ubicadas en las zonas de origen de las antiguas cajas de ahorro, que la rentabilidad, viabilidad o capacidad de negocio o servicio de las mismas.

    La falta de transparencia y el secretismo del proceso, induce a dudar, más si cabe, de los motivos reales por los cuales se impone a la entidad reducir su tamaño, cuando lo que en teoría se pretende es que pueda devolver la ayuda recibida.

    Los resultados evidencian que trasplantar el corazón del enfermo no fue una decisión acertada. La actuación, tanto activa como pasiva, del Sr. Ministro provocó el desánimo y el agravamiento del proceso, ocasionando una bajada de defensas y consecuentemente la desconfianza generalizada que también agravó la salud de la prima, no la del enfermo sino la de riesgo. Dejar la puerta abierta a la crisis no solo minó la confianza en Bankia, sino en el conjunto del sistema financiero español.

    ¿Cómo facultativo no tenía Usted Sr. De Guindos la obligación de parar la hemorragia primero e intervenir después para evitar que el paciente empeoraba gravísimamente? Su negligencia o inacción, durante casi un año, ha provocado la pérdida de mucha sangre,(61 millones de euros diarios) lo que ha debilitado considerablemente al afectado, además ahora Usted y/o sus colegas de Bruselas le amputan varias partes de su cuerpo (1.138 oficinas y 4.500 empleados) y además lo ponen a régimen limitando su campo de acción, lo que todavía merma más si cabe la salud del paciente y sus posibilidades de recuperación, subsistencia y por consiguiente la devolución de las ayudas.

    Los principales beneficiarios de los bienes del enfermo, que no aparecen en el testamento como herederos, que son más rivales que colegas y que curiosamente se reunieron con Usted el fin de semana antes de herir gravemente al enfermo, ya se han beneficiado de sus decisiones, en sus venas ya fluye la sangre de los más de cuatro millones de “glóbulos rojos”/clientes, que se han transfundido de un paciente enfermo a unas personas jurídicas sanas.

    ¿No se siente Usted responsable de que las “pulsaciones”/cotización del paciente haya pasado de 3’75 € a prácticamente la nada?

    ¿No se siente Usted responsable de que el paciente haya perdido más de 4 millones de clientes y la fuga de más de 15 mil millones de euros en depósitos?

    ¿No se siente Usted responsable de ordenar la mutilación del paciente, obligándole a cerrar 1.138 oficinas?

    ¿No se siente Usted responsable de perjudicar a los pequeños ahorradores que engañados invirtieron en acciones, participaciones preferentes u obligaciones subordinadas?

    ¿No se siente Usted responsable de que 4.500 empleados pierdan su trabajo? Cotizantes que ahora pasarán a incrementar las listas del INEM, cuando toda la plantilla estaba dispuesta a que le rebajaran sus nóminas con tal de que no se echara a nadie.

    ¿No se siente Usted responsable de la dilapidación de tan elevadas cantidades de recursos públicos y de que todos tengamos que pagar las consecuencias de sus decisiones?

    Muchos empleados de Bankia, muchos accionistas, muchos clientes y otros muchos ciudadanos, queremos creer, aunque nos lo pone realmente difícil, que su actuación en la crisis de Bankia no ha sido para favorecer, consciente e intencionadamente, a los tres grandes bancos, cuyos mandatarios, curiosamente, se reunieron con Usted en fin de semana antes de forzar la salida del Sr. Rato. Aunque nos cueste, preferimos pensar que ha sido por venganza, por ineptitud, incapacidad o negligencia.

    Esperamos ansiosos sus respuestas y explicaciones, en caso contrario, su silencio confirmará todas nuestras sospechas.

    Afectado ERE Bankia
    Manuel Ameller Reurer

    #BankiaincumpleERE

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