La nada

14 Dic 2014

Mariano Rajoy es el presidente del gobierno de España, desde la transición, que ha gozado de una mayoría más amplía y nada explicó más su personalidad, su hacer y su forma de entender la política y el poder vinculado a ella, que los nombramientos de personas de su círculo más íntimo, García Margallo fue nombrado ministro de Exteriores tras llevar varios años alejado de la política nacional, ocupando puesto en Bruselas, Soraya tenía una experiencia muy reducida, limitada a su vínculo con su, prácticamente, único jefe en su vida laboral, Miguel Arias Cañete había recorrido los largos años de travesía del desierto en el aparato del PP, durante la oposición a ZP, dispuesto a hacer igual una comparecencia de prensa, que unas fotocopias, similar a Ana Mato o a la eficaz Ana Pastor, pero ningún nombramiento ha ejemplarizado más la forma de entender la política de Rajoy que el de Jesús Posada cómo presidente del Congreso de los Diputados.

Jesús_PosadaEl mayor atributo de Jesús Posada está claro: su fidelidad al jefe, evitando, en lo posible cualquier charco (del jefe, naturalmente); el actual presidente del Congreso, tercera autoridad del Estado, tras el Rey y el presidente del Gobierno, ha sido gobernador civil, presidente de la Comunidad de Castilla-León (sustituyendo nada menos a José María Aznar), ministro, senador, pero cuando fue nombrado para presidir el Congreso, pocos españoles hubieran sido capaces de hacer una referencia sobre él, debido a lo que es su máxima habilidad: la discreción absoluta; siendo capaz de pasar desapercibido, aun habiéndose sentado en el consejo de ministros.

Sus últimas aportaciones a la política española, como presidente del Congreso de los diputados han sido en relación a no considerar necesario que se publique la información sobre los gastos de viajes de sus señorías, recomendar el incremento de los emolumentos del presidente de gobierno o bloquear, con su voto de calidad, desde la Junta de Portavoces, comisiones de investigación sobre Bankia con responsabilidades tan notables, dentro de las filas del PP, como Rodrigo Rato ó Ángel Acebes, así como una genérica sobre las cajas de ahorro, o sobre el llamado “caso Bárcenas”, o sobre el “caso Púnica”, etc… al margen de su particular modo de moderar los debates entre gobierno y oposición. Si bien es verdad que consigue que quede claro que sus decisiones no son suyas, naturalmente, sino de su jefe …¡totalmente enternecedor!.

Entra dentro de lo habitual que el gobierno de turno coloque en la presidencia del Congreso a uno de los propios, pero la imagen de éste, su verbo, su apariencia y sus formas, deberían hacer, al menos, un guiño a la mayoría social del país a quien, teóricamente, representa.

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