La golondrina, crítica teatral

14 Abr 2019

La golondrina, crítica teatralLa cartelera teatral madrileña encierra un sugerente aliciente que motiva acercarse hasta el Teatro Infanta Isabel, cual es la reaparición sobre las tablas de una sala de teatro de Carmen Maura, cuatro años después de haber protagonizado “Carlota”, en junio de 2015. Lo hace en “La golondrina”, sobre texto de Guillem Clua, dirigido por Josep María Mestres, acompañada de Félix Gómez en la interpretación.

Carmen Maura forma parte de la iconografía de los recuerdos de varias generaciones de espectadores de cine y televisión, premiada con cuatro premios Goya, un César del cine francés y un reconocimiento como mejor actriz en el Festival de Cannes, formando parte del exclusivo club de actrices más galardonadas por la Academia del Cine Europeo, junto Charlotte Rampling, Isabelle Huppert y Juliette Binoche. Habiendo protagonizado más de ciento quince películas e innumerables apariciones televisivas, mientras sus trabajos teatrales se sitúan en la veintena.

“No se trata de poder pagar las cosas …sino de merecerlas”

La interpretación en cine o televisión, es muy diferente a la teatral; en el primer caso el impacto de la gestualidad de los actores y actrices es notable, mientras que el directo sobre la escena requiere una gran carga de energía, grandes dosis de improvisación para reaccionar a cualquier situación que se pueda dar, una gran concentración y capacidad de conexión con el público, alimentándose de las reacciones de los espectadores, desarrollando una empatía, entre actor/actriz y el patio de butacas, muy particular. Con el alicLa golondrina, crítica teatraliente añadido de que cada función de teatro será única y diferente, puede ser igual en su guión y planteamiento, pero siempre distinta por el diferente estado de sus interpretes y la distinta personalidad del colectivo que asiste a ella.

El argumento escrito por Clua parte de un planteamiento en el que un joven, Ramón, acude a recibir clases de canto de una reputada profesora, Amelia. Ramón quiere interpretar un tema musical, cuyo nombre da título a la obra, en homenaje a su madre recientemente fallecida. A partir de ahí, de esos dos únicos personajes en escena y en un mismo tiempo, que coincide con el real ante el espectador, el desarrollo del espectáculo busca sorprender con cambios de paradigma en la relación entre Ramón y Amelia, pero sin conseguirlo del todo, pues a poco de comenzada la obra, lo que aún resta por desvelarse, se vislumbra en exceso.

“Lo que realmente define nuestra sociedad es el dolor”

La golondrina, crítica teatralEl texto, abordando temas sociales de máxima vigencia, no termina de resultar redondo. Los personajes tienen un gran punto en común en el que radica el núcleo del espectáculo y en relación a ello se va sucediendo una conversación con las aproximaciones del uno y la otra, reproches incluidos, que no termina de llegar con credibilidad hasta el patio de butacas, por una parte responsabilidad del texto y, por otra, de las interpretaciones, en demasiadas fases de la obra faltas de la emocionalidad necesaria.

Aunque el punto del desenlace está en las antípodas del planteamiento inicial, el espectador no llega a sorprenderse y los giros argumentales incluidos en la trama no llegan a conseguir cambiar el ritmo del espectáculo.

“Ya sé lo que contienes: ¡reproches llenos de odio!”

El tiempo real en el que transcurre toda la obra es acogido por una escenografía fija con un panel transparente en su parte posterior que deja ver las nubes del cielo, diseñada acertadamente por Alessio Meloni, bien iluminada por Juan Gómez-Cornejo con una dirección de Josep Maria Mestres sencilla, en la que ambos personajes permanecen en escena ininterrumpidamente, con la excepción de unos segundos en los que lo abandona Amelia para atender la petición de un vaso de agua por Ramón, que él aprovecha para hacerse con un concreto libro de una estantería.La golondrina, crítica teatral

Carmen Maura, sobre todo al inicio de la obra, parece no sentirse cómoda, dudando en las entradas de algunas partes del texto, aunque en la parte final recupera el tono vital de la gran actriz que es. Su personaje adolece de trasladar la emoción necesaria, destacando en las pequeñas perlas de humor que introduce, que son lo más celebrado por la gran parte del público asistente. 

“Hablas del amor como si te perteneciera …como si lo hubieras inventado tú”

Félix Gómez, como Ramón, está más sólido que Carmen Maura en su interpretación, si bien en un tono excesivamente monocorde, acusando una cierta falta de matices, cuestión, seguramente, no sólo imputable a él, sino también a la dirección y al propio texto.La golondrina, crítica teatral

Para este crítico el espectáculo “La golondrina” no cubrió sus expectativas; se cuenta con dos grandes actores, un dramaturgo reputado, un director más que reconocido y grandes técnicos, pero el resultado final resulta frio, a pesar del tema planteado, que opto por no desvelar, en atención a los intereses de los futuros espectadores que puedan llegar hasta el patio de butacas del Teatro Infanta Isabel, hasta el cinco de mayo. En todo caso una gran parte de público, en la función a la que asistí, se puso de pie inmediatamente finalizada la obra, ovacionando a los intérpretes y de ello reseña dejo. 

Carmen Maura tiene su público y un gran tirón, sin duda, en todo caso tras cuatro años de no subirse a las tablas de un escenario, esperábamos más.

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