La fuerza del cariño, crítica teatral

24 Ago 2019

Quienes participan en el mundo del “Teatro” siempre tienen entre sí el común denominador de compartir un alto nivel de vocación, vocación por ser actor o actriz, vocación para llegar a ser director teatral, vocación de ser un creador en alguno de sus oficios técnicos, vocación por ser el escritor de las historias con que sorprender a los espectadores, etc… y con frecuencia esas vocaciones se presentan en edades muy tempranas de los afectados.La fuerza del cariño, crítica teatral

Jesús Cimarro, responsable máximo de Pentación, único de sus fundadores que sigue en el proyecto, y como tal gestor del Teatro de la Latina, Teatro Bellas Artes (ambos en Madrid) y del Festival de Mérida, ha reconocido, con frecuencia, que él fue objeto de esa vocación temprana, para que antes de cumplir 18 años hiciese sus primeros “pinitos” ….¡como productor!. Sí, el joven Jesús no quería ser el protagonista sobre la escena a la vista de los espectadores, ni el autor, ni el director, ni tampoco un reputado técnico, él quería producir espectáculos teatrales …y eso antes de su mayoría de edad.

“Los tipos famosos parecemos un poco excéntricos a las personas corrientes”

La fuerza del cariño, crítica teatralEs claro que la vida ha deparado a Jesús Cimarro, más allá de sus esfuerzos realizados y sus méritos acumulados, ser lo que quiso ser, pero …¿qué es un productor teatral?, la respuesta sería que se trata de asumir la responsabilidad absoluta de un espectáculo consiguiendo que la propuesta artística se convierta en éxito económico o, al menos, evitar los números rojos, a través de una adecuada gestión financiera, un control presupuestario, con equilibrio entre las remuneraciones más gastos y la recaudación en taquilla.

En la búsqueda del ‘grial’ de ese difícil equilibrio, persiguiendo siempre la máxima asistencia de público, en ocasiones algunas propuestas pueden extralimitarse dentro de lo que se conoce como teatro comercial, calificativo que en sí mismo no desmerece a nadie, siempre que se haga con calidad.

“¿Qué futuro voy a tener, si no puedo pasar del presente?»

La fuerza del cariño, crítica teatralY ese es el caso de la nueva propuesta de Pentación para la ya inminente temporada teatral 2019/2020, con “La fuerza del cariño”, un espectáculo pensado para una gran mayoría de publico, basado en el conocido filme de James L. Brooks, del mismo título, protagonizado en 1983 por Shirley MacLaine, Jack Nicholson y Debra Winger, adaptado para teatro por Dan Gordon; proyecto que sabiamente ha sido puesto en las acertadas manos de Magüi Mira, recientemente galardonada con el XIII Premio Valle-Inclán de Teatro por “Consentimiento”, quien sabe imponer un ritmo vibrante y de ágil comedia en los dos primeros tercios del espectáculo, construyendo una reconocible relación madre/hija que hace que muchos espectadores se vean representados en sus matices, utilizando como canal  de comunicación de la mayor parte de las conversaciones las llamadas telefónicas, frente a la real, y absoluta, necesidad de recuperar el cuerpo a cuerpo, para hablar, abrazar y besar; mientras los cuatro actores permanecen siempre en escena a la vista del público, aún no interactuando algunos de ellos en ciertas fases de la representación.

“¡Soy el guardián del abismo de lo desconocido!”

La trama es la que es y el drama termina por aflorar en el último tercio del espectáculo, con la expresión de la fuerza movilizadora del cariño, pero es que, como en la vida real, lo que sucede es una tragicomedia.

La fuerza del cariño, crítica teatralMagüi Mira vuelve a contar para el diseño de escenografía con Curt Allen Wilmer, que ya colaboró con ella en “Consentimiento”, quien optimiza perfectamente los espacios disponibles, con muy pocos elementos de “atrezzo” (una cama, una mesilla, una escalera, un par de maletas y una butaca) y el recurso a un panel traslucido que hace las veces de valla de separación entre los jardines de las casas de Aurora y Werner, consiguiendo diferentes efectos según la utilización de la luz sobre él, con una muy buena aportación desde la iluminación de José Manuel Guerra.

Lolita Flores interpreta a Aurora, la madre, y lo hace con un gran componente emocional, a la altura de otros trabajos que la hemos podido ver y disfrutar, como en el personaje de “Colometa” en “La plaza del diamante”, componiendo con Marta Guerras, la hija (Emma), muy natural y creíble, el ensamblaje central de la trama. Luis Mottola, como Werner, aporta los momentos de mayor componente de comicidad, especialmente en la primera parte y Antonio Hortelano, como “Flap”, el marido de Emma, dota a su personaje de todos los registros necesarios en la parte de una pareja que termina por no funcionar, desde el enamoramiento exuberante a la ruptura dolorosa, resignación mediante.

“¡Yo no he tenido hijos para que no se avergüencen de su padre!”

La fuerza del cariño, crítica teatralAl final de la obra pude saludar personalmente a Magüi Mira y felicitarla por el buen resultado conseguido, además de comentar el hecho de haber sabido utilizar adecuadamente, todas las ventajas que la técnica proporciona, incluyendo un sistema de sonido que permite que los diálogos lleguen a todos los rincones del teatro y no como sucede en otras propuestas, donde todo queda supeditado a la capacidad fonética y técnica de declamar de los actores.

Esta versión teatral de “La fuerza del cariño”, antes de llegar a la cartelera de Madrid, ha sido exhibida en el Teatro Victoria Eugenia de San Sebastián, superando las expectativas, lo cual nos hace prever que los objetivos macados por Jesús Cimarro como productor, para ella, se verán cumplidos.

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