Iter Lebaniego destinatio mihi (1)

17 Oct 2017

Iter lebaniego destinatio mihi (1)Sana el alma, la paz de divisar el mar desde esta colina de la Puebla Vieja de la villa marinera de San Vicente de la Barquera, el día no ha hecho más que amanecer y la mar parece una balsa, a la que el viento, prudente, aparenta no querer despertar aún, mientras unas gaviotas se atreven a emitir el único sonido que se oye en cientos de metros alrededor, en la lejanía, algunas embarcaciones de pescadores vuelven a puerto tras faenar toda la noche.

Tengo unas cinco jornadas, caminando, hasta llegar, desde aquí a mi destino, mi cuerpo dolorido va exigido al limite, los efectos de la peste bubónica están carcomiendo mis órganos, mis músculos y las pocas fuerzas que me restan. Los kilómetros de distancia puestos respecto a la plaga de Sevilla no han mitigado el dolor.

Tengo unas cinco jornadas, caminando, para llegar hasta mi destino, mi cuerpo, enfermo, va exigido al límite.

Iter lebaniego destinatio mihi (1)

He buscado médicos, galenos, cirujanos y matasanos que me dieran soluciones, viajé en busca de los mejores, hasta Montpelier, en Francia, y nada. Ahora necesito un milagro y estoy dispuesto a ir en su busca, la paciencia nunca fue mi fuerte y aunque el tiempo que tengo por delante parece abocarse al final …¡no será con mi conformidad!.

En la busca de esta ayuda sobrenatural llegué hasta el muro de las lamentaciones en Jerusalén, atraído por las noticias del efecto balsámico, y sanador, de exponerse ante los restos de la cruz de Cristo, y allí fue el gran sacerdote Simón Ben Gumía, quien me reconvino en mis pasos, dirigiéndome  de nuevo a España, para ponerme en este camino, junto con unas pocas indicaciones que serán mi único acompañamiento.

Aquí está Tulio Albayda, ya abandonado de sus posesiones y de quien un día fué, pero luchando por permanecer en el mundo de los vivos.

Y aquí está Tulio Albayda, corriendo el año MDCLXXVIII, comerciante y hombre de números, pero no usurero, oficio del que proclama no haber formado parte; ya abandonado de sus posesiones, y de quien un día fué, pero luchando por permanecer en el mundo de los vivos en esta España reinada por Carlos II “El Hechizado”…

…continuará…

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