Inocencia

16 May 2015

Traigo a mi blog el interesante artículo de Enric Gonzalez, publicado hoy, 16/05/2015, en “El Mundo”, en el que pone el foco en a ausencia de responsabilidad que muchos de nuestros politicos sufren, siendo un caso paradigmático el de Esperanza Aguirre quien después de haber manejado un poder omnímodo en la Comunidad de Madrid, poniendo y nombrando fieles a diestra a siniestra, escurrre cualquier responsabilidad en los ocurrido en la caso de Cajamadrid/Bankia, en relación a la red Gürtel o en el caso Púnica, donde su mano derecha Francisco Granados es el máximo responsable.

Incluyo link de acceso directo:

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Harry Truman no es recordado como un gran presidente. Pero lo fue. Fue uno de los fundadores de la ONU, aprobó el ‘Plan Marshall’ para la reconstrucción de Europa, aceptó (con muchas reservas) el nacimiento de Israel, fundó la OTAN y asumió que la Unión Soviética era, tras la caída del nazismo y el imperialismo japonés, el gran enemigo de Estados Unidos. Tuvo que tomar decisiones de extraordinaria trascendencia. La más grave, el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. Menos grave, pero igualmente crucial, fue su decisión de no emplear el arma nuclear, que entonces sólo poseían los estadounidenses, contra Moscú, como reclamaban generales tan influyentes como Douglas McArthur. La auténtica grandeza de Truman consistió en no rehuir sus responsabilidades. Sobre la mesa de su despacho colocó un cartel de madera que se hizo famoso: ‘The buck stops here’. La frase, de origen incierto, carece de traducción literal. En traducción libre vendría a significar: aquí está el responsable.

Si los comparáramos con Truman, ¿cómo habría que juzgar a los dirigentes españoles?

Un caso paradigmático de responsabilidad a la española es el de Esperanza Aguirre. Esta mujer cuenta con varias de las cualidades que suelen atribuirse al político de talento: una ideología más o menos identificable (aunque su liberalismo es del tipo que suele beneficiar sobre todo a los amiguetes), una tremenda voluntad de poder, un cinismo que pone los pelos de punta y una notable simpatía personal. Añade a ello la cualidad, muy del país, de echar siempre la culpa a otro. Durante años ha sido la persona más poderosa del PP en Madrid. Sin embargo, ni el escandalazo de Cajamadrid ni el resto de las corruptelas, ‘Gürtel’ incluida, tienen que ver con ella. Fueron otros. Ella no estaba. Ella es inocente.

Va también camino del paradigma lo de Susana Díaz. Porque si hubo irregularidades en la concesión de la mina de Aznalcóllar por parte de la Junta, como considera la justicia, ¿qué tiene eso que ver con ella? Fue una decisión de funcionarios. Ella es una simple presidenta. Ella está, como dice una y otra vez, para trabajar por Andalucía y por España, no para fijarse en minucias como una mina que había provocado un desastre ecológico o un proceso de adjudicación en el que tuvo un papel fundamental una empresa, Invercaria, relacionada con varios casos de corrupción en la Junta.

La democracia parlamentaria es un sistema bastante malo, muy malo cuando los responsables actúan como irresponsables. Pero todos los otros sistemas son, sin excepción, peores o mucho peores. Eso conviene tenerlo presente.

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