En política, los únicos verdaderos son los enemigos

06 Feb 2016

Traigo a mi blog el artículo de Alberto Vila (@reseneka), titulado “En política, los únicos verdaderos son los enemigos”, una afirmación tan cierta, y no solo en el mundo de la política, que se convierte en una obviedad.

Incluyo link de accceso directo: http://www.eldiariofenix.com/?q=content/en-pol%C3%ADtica-los-%C3%BAnicos-verdaderos-son-los-enemigos#.VrZNKZt_S3p.twitter

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Hace más de 25 años, un ex presidente de una Comunidad Autónoma me hacía la confesión que da título a este artículo. No estaba especialmente apesadumbrado, en realidad parecía melancólico. No era para menos, un émulo de Bruto le dio la cuchillada en forma de moción de censura.los verdaderos enemigos

La ciudadanía se deja llevar por la emoción, mientras los jugadores desarrollan esa interpretación de los códigos del poder ajenos a cualquier sentimiento que no sea funcional a su objetivo. En esta dinámica, por la que se está escribiendo la historia inmediata de España, hace honor a esa característica.

El ministro José Manuel García-Margallo, que el martes pasado participó en Roma de la reunión ministerial de los 66 países integrantes de la coalición contra el ISIS, declaró el miércoles a los periodistas que: “Me vi obligado a informar ayer a mis colegas en Roma de que con un posible gobierno de coalición PSOE-Podemos, si prevalecieran las tesis del segundo, España podría ser el primer país que abandonase la coalición internacional en la que estamos todos empeñados. Como ven, no son cuestiones menores”.

Este ejemplo, de no escasa relevancia, que levanta los temores del advenimiento del caos en el exterior alimentando la incertidumbre de nuestros acreedores, esa es la línea de acción política del gobierno del PP. Sobra decir que flaco favor nos hace a los españoles en estas circunstancias delicadas de vacío de poder. Lo único que lo explicaría su temeridad, desde mi candidez, es que subordinara el interés de España a los de su partido.

El señor canciller no tiene en cuenta que el desborde en el déficit, es en buena medida fruto de la negligente administración del equipo económico de su partido en las CCAA y en el gobierno del Estado desde hace años. Incluyo a la etapa Zapatero en este desajuste. Ni un solo ejercicio presupuestario de esta legislatura cumplió el déficit aprobado por Bruselas. Aunque lo más grave aún está por llegar: para 2015 era del 4.2% del PIB y para 2016 del 2.8%. Eso se firmó. Bruselas nos acaba de pasar la factura: en torno a 20.000 millones de euros. Atribuyen estos resultados a una política de gasto excesivo en las Comunidades Autónomas. Podríamos añadirle un escaso rigor en la recaudación fiscal de las rentas más altas y las del capital. Los corruptos y los corruptores se han beneficiado de esas políticas, en buena medida ese desequilibrio se radica en la sospechosa gestión que llevó a un alto  endeudamiento.

Como de costumbre, será al conjunto de españoles al que les aguarda pagar esa factura en forma de nuevos recortes. Al menos, esto es lo que se proponen alguna de las opciones que aspiran a gobernar. Eso es lo que entienden por estabilidad. Parecen desear hacer recortes salvajes, sin ninguna garantía para la calidad de vida y el retorno a condiciones de equidad en el esfuerzo para lograrlo.

Dentro del Partido Popular no se alzan voces críticas públicamente, pero ya se están armando las alternativas para el postmarianismo. Rajoy lo sabe y juega a la desesperada a que un posible gobierno que él no encabece sea ingobernable. Ya está trabajando para ello. Irá a la próxima cumbre europea con esa idea. Comprometerá nuestro futuro a cambio de respaldos o garantías de ingobernabilidad para otras opciones que no sean la suya.

En el caso de Pedro Sánchez, otro jugador que sabe que no tiene margen, se la juega a una abstención de Ciudadanos y a un apoyo del frente de Pablo Iglesias. Parece pensar en términos cortoplacistas. Puede que sus acciones procuren sugerir el papel de víctima de la mezquindad de la política de sillones. Así, en caso de naufragar sus expectativas, se dirigirá a la nueva cita electoral con la bandera de la traición a los intereses de España, mensaje tanto para fuera como para sus enemigos internos.

De hecho, ha modificado su relato de frente de “partidos de progreso” por el del de “partidos del cambio”. Supone incluir así a Albert Rivera. Lo que ocurre es que este político catalán tiene un mandato que no encaja con el electorado del PSOE. Andalucía es un caso impredecible. La propia existencia de Ciudadanos como “Podemos de la derecha” hace complejos los posibles equilibrios. En cuanto a Pablo Iglesias, me temo que dejará hacer antes de definir posiciones. Eso ocurrirá en el último minuto de la última hora del último día de negociación.

A los protagonistas de estas circunstancias les dejo un pensamiento de Aristóteles, al respecto: “Considero más valiente al que conquista sus deseos que al que conquista a sus enemigos, ya que la victoria más dura es la victoria sobre uno mismo”.

En poco tiempo lo veremos, aunque la traición esté rondando.

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