El último chiste de Standard & Poor’s

04 Oct 2015

Traigo a mi blog el acertado artículo de Juan Laborda (@JuanLabordah), titulado “El último chiste de Standard & Poor’s”, publicado en @voz_populi, donde trata, con humor e ironía, la tremenda responsabilidad que las agencias de calificación tienen, y han tenido, en los origenes de la crisis que nos asola desde 2008 y en las medidas, y tratamientos, con los que se está aplicando

Incluyo link de acceso directo: http://vozpopuli.com/blogs/6420-juan-laborda-el-ultimo-chiste-de-standard-and-poor-s

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La agencia de calificación crediticia Standard & Poor’s elevó la nota de la de deuda soberana de España un escalón, de BBB a BBB+. ¿Curioso, verdad? Se trata del enésimo chiste del Club de la Comedia, con la participación estelar de las agencias de calificación anglosajonas. La deuda externa patria alcanza niveles récord; la deuda total es impagable; la contabilidad trimestral del período 2011-2013 recoge finalmente una caída de la actividad económica del doble de lo inicialmente estimado; la economía patria está estancada desde julio (olvídense de lo que les diga el INE, ya lo revisarán a la baja); el mercado laboral precario da muestras alarmantes de agotamiento; la renta salarial se desploma; la disponibilidad de bienes de equipo apenas mejora; la protección a los parados se dispara; la pobreza no se corrige…Standard&Poors

Y con todas estas señales, ¿estos depredadores sociales suben la calificación de la deuda del Tesoro del Reino de España? Simplemente entran en campaña electoral, nada más. Bueno, sí, esparcen su ideología y pretenden darnos lecciones de economía utilizando el manual de texto bajo el cual se educaron, obviamente lleno de hipótesis falsas. ¡Qué triste desperdiciar semejante cantidad de papel que bien se podría destinar a otros menesteres! Son unos desvergonzados. No es por hacer leña del árbol caído, pero ya conocen ustedes la capacidad predictiva de las dos agencias de calificación dominantes, ¡nula! Mi posición respecto a las agencias de rating no puede ser más negativa. Se trata de indicadores muy retardados, tanto para lo malo como para lo bueno, en muchos casos guiados por los intereses espurios de quienes son sus accionistas y del país al que pertenecen. Recuerden el concepto de acreedores ideológicos. Da igual, no se enteran de la que se nos va a caer encima. Y luego dirán lo de siempre, que si factores exógenos no contemplados en el modelo, bla, bla, bla, bla,…

Errores en el análisis

A juicio de la agencia crediticia “la economía española se ha beneficiado de dos rondas de reformas del mercado de trabajo desde 2010, que han mejorado la competitividad de las exportaciones y del sector servicios, y de unas condiciones financieras más favorables” ¿Hilarante, verdad? Standard & Poor’s emplea la ortodoxia neoclásica como soporte teórico para justificar las variables y los modelos que usan en las calificaciones.

En su análisis siguen achacando los males de la economía española a un problema de ineficiencia del sector público, que dispara el volumen de deuda pública, y de competitividad. Ambos deben solucionarse con reformas, eufemismo con el que aluden a recortes salariales y a la necesidad de reducir los gastos sociales. Pero los graves problemas de nuestra economía son otros, un volumen de deuda impagable, la tremenda fragilidad de nuestro sistema financiero, la caída de la productividad total de los factores, el incremento de la desigualdad y de la pobreza, el profundo desorden social…

El hilo argumental más sobado por las agencias de calificación es que ante la imposibilidad de recurrir a una devaluación interna solo cabía afianzar la competitividad en precio de los productos españoles, conteniendo el alza de los salarios y aumentando la productividad. Por lo tanto, y este es uno de los argumentos utilizados para mejorar la nota, gracias a las políticas de oferta las empresas españolas son más competitivas, exportan más, y el sector exterior es nuestra tabla de salvación. ¡No! La probabilidad de exportar o no de las empresas españolas depende de factores idiosincráticos de las propias empresas –tamaño, edad, pertenencia a un grupo empresarial, participación por capital extranjero…– y de los precios de exportación (tipo de cambio efectivo real), pero no de la evolución de variables como la productividad o costes unitarios laborales. Por el contrario, la intensidad a la hora de exportar sí que se ha visto afectada positivamente por el hundimiento de la demanda interna y por la depreciación de nuestro tipo de cambio efectivo real.

Ni siquiera han analizado una serie histórica de los distintos indicadores de competitividad. España jamás perdió competitividad en las últimas dos décadas. Junto con Alemania nuestro país fue el único que mejoró la cuota de exportaciones. Standard & Poor’s, como la inmensa mayoría de los economistas, confunde productividad aparente del trabajo con competitividad. España tenía una baja productividad por que el modelo de crecimiento propuesto por las élites patrias –políticas, financieras, inmobiliarias, y oligopólicas- era intensivo en mano de obra, pero muy lucrativo para ellas. Pero nada más.

Lo que no cuentan

Llevamos más de siete años de mentiras, de engaños, de falsedades. Los organismos multilaterales y nuestras autoridades económicas están ocultando la realidad de España. La situación de nuestro país bajo la actual dinámica es insostenible. Lo venimos repitiendo machaconamente. El stock de deuda total sigue en máximos históricos -415% del PIB-; la deuda externa alcanzó en el primer trimestre de 2015 un nuevo récord histórico, casi 1,2 billones de euros, un 111% del PIB. De ello apenas comentan nada las agencias de calificación, pelillos a la mar. La razón obvia, protegen a aquellos acreedores que en su momento deberían haber experimentado una importante quita.

La vulnerabilidad de unos pasivos tan elevados frente al exterior se pone de manifiesto al ver que cada año España tiene que captar entre 250.000 y 300.000 millones en el exterior para refinanciar la deuda. Si los mercados desconfían de nosotros, si aumenta la prima de riesgo más allá de 200 puntos básicos, simplemente estaremos en un grave aprieto. Y para ello solo bastaría con un empeoramiento en los mercados financieros, aspecto que ya ha empezado a activarse. En ese caso, España entraría en la tormenta perfecta: crisis de deuda soberana, crisis bancaria, crisis de balanza de pagos, crisis de la Seguridad Social,…. Pero de todo ello Standard & Poor’s calla, luego otorga.

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