El precio, crítica teatral

25 Oct 2018

¿Cual es el precio de nuestra vida?. A esa sugerente pregunta parece dar respuesta Arthur Miller en el texto de su obra El precio a partir de cuatro personajes en cuyos perfiles, cada espectador será capaz de reconocer algunos de sus propios sesgos o comportamientos.El precio, crítica teatral

La obra fue escrita en 1968 y utiliza la referencia de los devastadores efectos de la crisis de 1929, a través de los recuerdos de los hermanos Victor y Walter Franz, hijos de un empresario que se vio arruinado, lo que le sumió en la resignación y la derrota de su propia vida. Cincuenta años después de haber sido escrita, el planteamiento de Miller tiene una vigencia absoluta, pues nuestra sociedad intenta recuperarse de los efectos de la crisis de 2008, sin haberlo conseguido aún, afectada por el desconcierto y una mayor desigualdad.

“Si tienes el poder, lo tienes todo …y todo el mundo te adora”.

El precio, crítica teatral

Hay diferentes precios en la trama, inicialmente el precio del que se habla es el de los viejos muebles que se acumulan en la buhardilla en la que vivió la familia Franz al abandonar el piso que ocuparon hasta el crack bursátil con el que se inició La gran depresión, en negociación de Víctor con el personaje de Gregory Solomon, un nonagenario intermediario y perito tasador en viejos cachivaches. Pero también aparece el precio de la propia libertad del hermano que optó por quedarse a cuidar del padre, renunciando a sus estudios y hobbies; el de la relación con su mujer; el de la elección de los destinos; el de la huida de su hermano para convertirse en exitoso cirujano; el de la renuncia de su madre dejando atrás su carrera musical; el del abandono de su padre respecto su propia vida, anclado a su pasado sin luchar por su futuro, etc.

Porque de alguna forma todo en la vida de los protagonistas de esta trama, como en la vida de todos nosotros, tiene un precio. Cualquier elección lo tiene, aunque no seamos conscientes de ello al tomarlas.

“¡Callad y resignaos!”

El Pavón Teatro Kamikaze, acoge la actualización de la obra de Miller, de la mano de Silvia Munt quien ya lo hizo bajo su dirección en el Teatro Goya de Barcelona, quien sabiamente ha sabido mantener la ambientación de la época en la que transcurre la trama, enmarcada en música de jazz y unas bellas proyecciones de imágenes en blanco y negro sobre el fondo de la escena, al inicio y final del espectáculo, creadas por Raquel Cors y Daniel Lacasa, optimizando las buenas prestaciones de un equipo técnico en el que destacan las aportaciones de Antonio Belart en vestuario y Kiko Planas en iluminación, con un sonido, de Jordi Bonet que no llega perfecto a todos los espacios de la sala. 

Todo supeditado a que la potente moraleja del texto aborde nuestra contemporaneidad, de crisis a crisis.

¡Todos tenemos un precio!

El precio, crítica teatralLa escenografía, responsabilidad de Enric Planas, se mantiene fija todo el espectáculo representando la vieja buhardilla que cobija los muebles de los Franz, a la espera de que el edificio completo sea derruido, reconociendo en ella muchos elementos de anteriores montajes realizados en “El Pavón” (armario, sillas montadas en hilera, etc…), estando presente sobre ella toda la representación Tristán Ulloa que compone con aciertEl precio, crítica teatralo la complejidad del personaje de Víctor, el hermano que se quedó para cuidar del padre, renunciando a su gusto por la ciencia y a su habilidad con la esgrima, herido por la vida y limitado en su capacidad de amar y perdonar, convertido en un sargento de policía que vaga su soledad patrullando las calles de New York.

Eduardo Blanco nos deleita con un gran trabajo, en la construcción del personaje del judío originario de Lituania, Gregory Solomon, casado hasta cuatro veces, fía todo lo que hará a futuro a que mañana viva, pues ya cumplió los 91 años. Todos los rasgos de los que le dota son creíbles: los efectos del parkinson en su mano izquierda, el tono de su voz, su dificultad al andar, arrastrando los pies, etc… consiguiendo una gran recreación interpretativa, digna de ver por si misma.

“Un día eres cabeza de familia, presides la mesa …y al otro eres basura”

El precio, crítica teatralElisabeth Gelabert y Gonzalo de Castro están un punto por debajo de sus compañeros de reparto, resultando algo fría la primera en el papel de esposa de Victor y excesivamente sobreactuado el segundo al encarnar al triunfante Walter, aunque a pesar de todo consigue el mejor momento del espectáculo en lo más álgido de la viva discusión con el personaje de Víctor, cuando ambos se sinceran trEl precio, crítica teatralas los dieciséis años de fraternales distancias, equívocos y medias verdades. A pesar de todo en nuestro recuerdo perviven los magníficos trabajos, de ambos, en “Idiota”, en esta misma sala.

Actualidad máxima de la vigencia del texto escrito por Arthur Miller hace cincuenta años, una delicia de oportuna recuperación, aunque todo, como en la vida misma, no sea perfecto.

Crítica teatral publicada en @elespanolcom el 27/10/2018: https://www.elespanol.com/blog_del_suscriptor/opinion/20181027/precio/348535144_7.html

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