El gran fraude académico: la financiarización de la economía

11 Mar 2016

Traigo a mi blog el interesante artículo de Juan Laborda (@JuanLabordah), titulado “El gran fraude académico: la financiarización de la economía”, dónde pone el foco en la transformación que ha tenido el sistema financiero, en este último cuarto de siglo y en el origen real de la implosión de la crisis, alejándose de la economía real. Antes los bancos estaban estrechamente regulados y supervisados; hoy los mercados financieros dominan el sistema. Todo un paradigma que tiene mucho que ver con la crisis que azota nuestras sociedades.

Incluyo link de acceso directo: http://vozpopuli.com/blogs/7046-juan-laborda-el-gran-fraude-academico-la-financiarizacion-de-la-economia

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La hoja de ruta marcada por la ortodoxia neoclásica, englobada bajo el pensamiento único del Consenso de Washington, ha generado como característica más relevante la “financiarización” de la economía en su conjunto. Este proceso de financiarización se ha complementado con una apuesta decidida por flexibilizar los mercados laborales, controlar y reducir salarios. Y todo ello ha sido aderezado con una utilización errónea y torticera del kit de políticas económicas (monetaria y fiscal), en lo que podemos denominar como el Gran Fraude Académico. De ese fraude forman parte los economistas de la oferta, los nuevos monetaristas, y los seguidores de la otrora Síntesis Keynesiana, es decir, la Nueva Economía Keynesiana. Frente a todos ellos la clarividencia de la escuela Postkeynesiana.

JLX12. NUEVA YORK (EE.UU.), 18/09/2013.- Comerciantes de bolsa trabajan mientras el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, habla en televisión hoy, miércoles 18 de septiembre de 2013, en la sede de la Bolsa de Valores de Nueva York (EE.UU.). El inesperado anuncio por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos de mantener intacta su política de estímulo a la economía del país ha sido recibido con júbilo en Wall Street, donde las pérdidas se han convertido automáticamente en ganancias y donde el selectivo S&P 500 alcanzó un máximo histórico. A escasos minutos del anuncio, a las 14.30 hora local (18.30 GMT), el Dow Jones cambiaba el -30 % con el que había alcanzado la media sesión tras abrir prácticamente en plano por una ganancia del 0,82 % hasta los 15.656,82 enteros, mientras que el selectivo S&P 500 subía un 1,06 % y alcanzaba el máximo histórico de 1.722,18 unidades y el índice Nasdaq subía un 0,78 % hasta los 3.774,90. EFE/JUSTIN LANE

Como telón de fondo, el asalto a las instituciones democráticas de las élites extractivas, que hacen y deshacen gobiernos a su antojo, la mayoría sumisos a su causa. Es el Totalitarismo Invertido de Sheldon Wolin, entendido como el momento político en el que el poder corporativo se despoja finalmente de su identificación como fenómeno puramente económico y se transforma en una coparticipación globalizadora con el Estado.

La “financiarización” de la economía

El sistema financiero ha evolucionado desde aquel en el que los bancos comerciales estaban estrechamente regulados y supervisados, a otro donde los mercados financieros dominan el sistema. Fue la consecuencia lógica de los ingentes esfuerzos bipartidistas, en época de Clinton, por y para anular las protecciones establecidas por Frank Delano Roosevelt en los días más oscuros de la Gran Depresión.

Durante este período el sistema financiero creció rápidamente en relación al sector no financiero, pasando, en el caso de los Estados Unidos, de representar un 10 por ciento del valor añadido y una participación del 10 por ciento en los beneficios empresariales, a significar el 20 por ciento del valor añadido y el 40 por ciento de las ganancias de las empresas estadounidenses. En gran medida, esto se debió a las financiarización de la mayoría de las economías occidentales, donde el sistema financiero en lugar de financiar el capital productivo, se financió asimismo para apostar en el gran casino (burbujas bursátiles, inmobiliarias, de deuda, en materias primas, en bonos corporativos…). Al mismo tiempo, la inversión en capital productivo de la economía sufrió y sufre de manera perceptible. Si aplicamos una definición amplia de capital productivo que incluya los avances tecnológicos, el aumento de la productividad del trabajo, la infraestructura pública y privada, las innovaciones y el avance del conocimiento humano, la tasa de expansión del mismo se ha ralentizado.

El último cuarto de siglo ha sido testigo, en definitiva, de la mayor explosión de innovación financiera que el mundo jamás había visto antes. La fragilidad financiera “a lo Hyman Minsky” creció hasta que la economía finalmente colapsó en la actual crisis sistémica. Hemos visto cómo gran parte de la innovación financiera se dirigió fuera de la esfera de la producción, a instrumentos financieros complejos relacionados con hipotecas titulizadas, a mercados de futuros y una amplia gama de otros derivados financieros. Lo que la ortodoxia neoclásica no entendió, ni entiende a fecha de hoy, es que ¡los banqueros no son meros éforos del capitalismo, sino que son su principal fuente de inestabilidad!

Pero la imagen actual no es simplemente la de unas finanzas fuera de control. Bajo el paradigma de la maximización del valor de la acción, se ha “financiarizado” la economía real. Las grandes corporaciones hace tiempo que dejaron de adoptar un enfoque de largo plazo. Tienen una visión cortoplacista. No se fomenta la inversión a largo plazo, solo la especulativa. Los líderes empresariales han respondido con acciones que pueden ofrecer resultados inmediatos a los accionistas, tales como recompras de acciones o aumentos de dividendos, mientras que no han invertido suficientemente en innovación, mano de obra especializada o gastos de capital necesarios para sostener el crecimiento a largo plazo.

Como sostiene Hyman Minsky, “el capitalismo es inherentemente defectuoso, siendo propenso a auges, crisis y depresiones”, y esta inestabilidad “se debe a las características que el sistema financiero debe poseer si se quiere ser coherente con un capitalismo en toda regla”. Por eso van a ser necesarias toda una serie de reformas financieras, así como un conjunto de políticas públicas, destinadas todas ellas a promover el desarrollo del capital productivo en la economía, prestando especial atención a la financiación de los procesos de innovación. Para ello habrá que integrar las ideas de Hyman Minsky sobre el sistema financiero, con los puntos de vista de Joseph Schumpeter sobre la financiación de la innovación. Y olvidémonos del Gran Fraude Académico.

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