El coronel no tiene quien le escriba, critica teatral

21 Ago 2019

La certeza, más que sensación, de sentirse abandonado tras haberlo dado todo en pro de una idea, una empresa, un país, una bandera …o, simplemente, por la esperanza de alcanzar una pensión digna tras años de entrega, sacrificio y trabajo, es la idea central a la que se aferró el premio Nobel, de literatura, Gabriel García Márquez, en 1957, para componer el texto de la desgarradora historia que constituye el argumento de “El coronel no tiene quien le escriba”, a partir de la propia vivencia de su abuelo, Nicolás Ricardo Márquez Mejía (padre de su madre), que combatió en la guerra civil colombiana de los ‘Mil Días’ (1899/1902), bajo el mando de Aureliano Buendía, quien, tal como se indica en la obra teatral, terminó sus días frente a un pelotón de fusilamiento identificado bajo el mismo pabellón del que él formó parte, como uno de sus líderes.El coronel no tiene quien le escriba, critica teatral

“¡Yo también he sido autoridad!”

El ‘coronel’ de esta trama, como el abuelo al que su pequeño nieto ‘Gabo’ acompañaba, hace quince años que espera la notificación de la habilitación de su pensión y, cada día, visita la oficina de correos del humilde pueblo donde vive, a la espera de unas letras que nunca llegan a componer las palabras que él espera, porque…”no puede llegar una carta que nadie ha escrito”.

El coronel no tiene quien le escriba, critica teatralQuien un día ejerció de ‘coronel’ con reconocimiento social, y mando sobre la tropa, ahora solo tiene el amor de “Doña, la mujer que le acompañó en su vida, tanto en aquellos momentos ya simples sombras de recuerdos, que nunca pudo llegar a pensar que fueran tan breves, y en éstos tan angustiosos y prolongados, en los que su patrimonio se reduce a un gallo ‘de pelea’ que les enfrenta a la dicotomía entre alimentarle a él o hacerlo ellos mismos, mientras vagan por su humilde casa, colisionando con los recuerdos de su hijo Agustín, muerto tan demasiado joven, como demasiado viejos se sienten ellos mismos. Pendientes de la cazuela que, puesta a hervir sobre el fuego de la cocina, solo contiene unas piedras del cauce del rio, porque algo de sabor podrán añadir al agua …y para que los vecinos vean que algo de comida no les falta, aunque ¡lo que les sobra es dignidad!.

El coronel no tiene quien le escriba, critica teatral“La dignidad no se come …pero de la dignidad se vive”

Natalio Grueso es el responsable de esta adaptación del conocido texto de García Márquez, el cual termina desnaturalizado de su original, con la libérrima versión que firma el exdirector del Centro Niemeyer.

El conocidísimo Carlos Saura, es el director del espectáculo, además de responsable de la escenografía y ni en una faceta, ni en la otra, elabora trabajos para recordar. Comenzando por el diseño de escena que es más simple que sencillo, compuesto únicamente por un panel en su fondo que recibe proyecciones que enmarcan los distintos espacios donde se desarrolla la trama (la casa del ‘coronel’ y Doña, la oficina de Correos, calles del pueblo, la cantina y la casa de “Sabas”), a base de unos sencillos dibujos de aire “naif”, manteniéndose fijos sobre el escenario los elementos de decorado de la casa de los protagonistas (una cama, El coronel no tiene quien le escriba, critica teatraluna mesa, una mecedora, etc…) además de la presencia del gallo que se recrea a través de una pantalla de plasma, lo cual resulta artificial, por más correcto que se quiera ser para evitar posibles quejas de colectivos animalistas. La iluminación de Paco Belda resulta plana, sin ninguna sorpresa en los recursos técnicos, excesivamente convencionales. El ritmo es previsible y los cambios de escena, así como las entradas y salidas de los personajes se producen de forma algo funcionarial.

“Las cartas más peligrosas son las que no llegan nunca”

En las interpretaciones destaca el trabajo sobresaliente de Cristina de Inza, dando vida a “Doña”, la mujer del coronel, que es capaz de aportar loEl coronel no tiene quien le escriba, critica teatrals momentos de mayor dramatismo y emoción, con absoluta credibilidad. Frente a ella, Imanol Arias realiza un trabajo correcto, aunque en un tono menor que su compañera de reparto, destacando más en los momentos en los que utiliza el recurso a la ironía, y menos en los dramáticos, sin llegar a representar el rol de viejo militar, de 75 años, que protagoniza el texto original de García Marquez.

Junto a ellos Jorge Basanta, a quien recientemente pudimos ver en la producción del Centro Dramático Nacional de “Luces de Bohemia”, destaca en el papel de “Sabas, con un tono algo mas tibio como “abogado”, mientras Fran Calvo se mueve con moderada corrección en su papel de “médico” y Marta Molina se muestra poco convincente en sus tres personajes, tanto como mujer de “Sabas”, como dependienta de Correos y cantinera.

El coronel no tiene quien le escriba, critica teatral“El crujir de las tripas del pobre …no duelen en las del opulento”

El cóctel de una obra como “El coronel no tiene quien le escriba”, creada por Gabriel García Marquez, la dirección de Carlos Saura y el protagonismo de actores como Imanol Arias, hacían elevar la expectativa sobre este espectáculo, pero se echa de menos una aproximación más respetuosa con el texto original y su esencia, además de una mayor ambición a la hora de llevarla a la escena, compatible con los recursos que hoy en día se utilizan sobre las tablas, de los que esta propuesta está huérfana.

La formula vuelve a funcionar: un texto de un reputado autor, un director reconocido y un actor con amplia difusión gracias a su imagen publica y la televisión. Teatro comercial en estado puro, pero si los espectadores quedan satisfechos de lo que ven, perfecto. Es otro de los milagros del teatro y tal como dice el “coronel” en un pasaje de la obra: ”uno nunca se olvida de soñar”. Nosotros tampoco.

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Comentarios

  1. Opinión sobre El Coronel no tiene quien le escriba con Imanol Arias.
    Muy decepcionados. Escenografía prácticamente inexistente. Imanol, eres buen actor pero no tanto como para sustituir todo el escenario. Poner una cama, una mesa con tres asientos y una proyeccion con tres brochazos mal pintados no es de recibo. En el teatro Mira de Pozuelo, al que voy mucho por cierto, hay escenografías trabajadisimas, y eso que siempre es sólo para UN dia! Molduras en los techos, parquet, alfombras, muchísimo mobiliario y varios ambientes todo en un sólo escenario pequeño. En este en cambio parecía que el coronel vivía en un loft que incluía todo el pueblo. Fatal. Lo siento en el alma, pero no te volveremos a ver, Cuéntame incluido.

    • Muchas gracias,Cgg@tt.es, por realizar su comentario hacia la propuesta teatral «El coronel no tiene quién le escriba» a través de este espacio de opinión abierto y participativo creado en http://www.traslamascara.com/category/teatro para todos los aficionados a la escena teatral. Lo que usted afirma coincide, de forma mayoritaria, con nuestra opinión publicada. Le reitero nuestro agradecimiento por haber elegido nuestro espacio para expresar su criterio y esperamos seguir contando con sus aportaciones por este canal. Saludos.

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