Diez años después, España cotiza por debajo del día que estalló la crisis

13 Oct 2018

He trabajado durante más de cuarenta años en una entidad financiera, treinta de ellos como directivo, y he formado parte de quienes siempre hemos alentado el hábito del ahorro como forma de prevenir el futuro, apartando una parte del dinero del hoy para prevenir las contingencias del mañana.

Diez años después España, cotiza por debajo del día que estalló la crisisEn el origen, al menos de mi carrera como bancario, las entidades publicitaban un tipo fijo para remunerar los productos con los que captaban el ahorro de sus clientes, llamado pasivo por su ubicación en esa parte de sus balances, marcando un margen de diferencial sobre la remuneración que obtenían de sus inversiones (préstamos y demás productos), denominado activo por la misma razón antes explicada.

Con el paso del tiempo y de la competencia entre entidades, los tipos fijos se fueron sustituyendo por los tipos de interés variable (IRPH, míbores, etc…) hasta hacerse común la referencia al euribor más un diferencial que, en las primeras épocas era superior al 2%, o 200 puntos básicos, y que el inadecuado cálculo del riesgo por parte de muchos primeros ejecutivos bancarios llevó a hacer común practicas de utilizar márgenes de 39 puntos básicos o similar.

¿Por qué tengo que pagar por un resultado negativo?

Consecuencias de todo aquello hubo varias, algunas muy dolorosas, pero en lo concerniente a la remuneración del ahorro a los clientes, la llevó a unos niveles en los que el ahorrador carecía de motivación para rentabilizar sus posiciones.Diez años después España, cotiza por debajo del día que estalló la crisis

Poco a poco fueron apareciendo nuevos productos, básicamente fondos de inversión y planes de pensiones (aunque hay otros más sofisticados), en los que su rentabilidad no estaba implícita, sino que dependía de la gestión que obtuviese la gestora que lo dirigía, que solía coincidir con una sociedad de la entidad financiera que lo comercializaba, todo este fenómeno supuso el traspaso del riesgo inherente a esa gestión financiera al cliente minorista, pues la gestora y la comercializadora recibían sus comisiones a expensas de como fuese, o fuera, el resultado de la gestión de las inversiones realizadas con los fondos captados, tanto en ganancias, como en pérdidas, dando lugar a una repetida pregunta en aquellos tiempos: ¿por qué tengo que pagar por un resultado negativo?.

El llamado mercado financiero siguió evolucionando y aparecieron los bonos, las participaciones preferentes, la deuda subordinada, los “unit links”, los futuros, los derivados, etc… convirtiendo los productos minoristas bancarios de cualquier persona que pasea por nuestras calles, tanto hipotecas, como ahorros, en susceptibles de ser comprados o vendidos en cualesquiera lugar del mundo, desde Hong Kong a Londres, con parada fija en la isla de Manhattan.

Diez años después de la caída de Lehman Brothers, España cotiza por debajo de los valores del día que estalló la crisis.

Hoy, jubilados de todo el orbe, tienen sus ahorros diseminados en alguna cesta de fondos de inversión europeos, o americanos, sujetos únicamente a la discrecionalidad del gestor del producto de inversión colectiva para el que le hayan captado.

Diez años después España, cotiza por debajo del día que estalló la crisisPero hablemos del sufrido ahorrador nacional, cuyo grueso de inversión estará vinculado a productos financieros españoles, tomando parte de las empresas de referencia que, por ejemplo, componen nuestro indice selectivo bursátil, conocido como Ibex-35. España no es Grecia, ni siquiera Italia y constantemente se nos bombardea con que lo peor de la crisis ha pasado y que gracias a los ajustes realizados, estamos en la buena senda, ¿podemos estar tranquilos con esos anuncios?.

Pues bien, la cotización del índice selectivo de nuestro mercado bursátil se sitúa actualmente en el entorno de los 9.250 euros, casi 500 puntos por debajo de la cotización de cierre del día que estalló la segunda crisis más grave de la historia, el 16/10/2008 (9.706,80 euros), con la caída de Lehman Brothers, tras la sufrida con el gran crack bursátil de 1929, que dió paso a la Gran Depresión.

“En ausencia del patrón oro, no hay manera de proteger los ahorros de la confiscación a través de la inflación. No hay mercado de valor seguro” (Alan Greenspan).

Uno de los mantras más repetidos en este mundo actual, es el concepto de globalización y, si cabe, en las finanzas aún más, pero al tiempo que lo anterior sucede, exactamente en el mismo margen temporal, tomando como inicio el 15/10/2008, fecha de la caída de Lehman Brothers, y el primer día del mes de octubre del 2018, diez años después de aquello, el índice del selectivo de la Bolsa de New York, Dow Jones, ha multiplicado su cotización por tres, desde los 8.577,91 $ USD, a los 26.651,21 $ USD. 

Diez años después España, cotiza por debajo del día que estalló la crisis

Es decir mientras la capitalización de los empresas más importantes de España, agrupadas en el selectivo Ibex-35, sigue por debajo del valor del día que explotó la segunda mayor crisis financiera de la historia, la capitalización de sus similares en los USA se ha, más que, multiplicado por tres, y ello es similar a lo sucedido en Alemania, dentro de la Europa que compartimos en la UE, cuyo selectivo índice bursátil, el DAX, ha pasado de un valor de 4.831,63 euros, a 12.339,03 euros, lo que supone una revalorización superior al 250%.

En España no solo ha habido una pérdida del valor de las viviendas y los bienes inmobiliarios, además de una devaluación salarial, más que evidente; nuestro país ha sido víctima de una depreciación de todos los bienes, lo que nos llevaría a afirmar que España vale menos que hace una década y que el único importe que se ha incrementado es el de la deuda pública que ha pasado de 377.534 MM euros, en julio de 2008, a 1.163.885  MM euros en julio de 2018, es decir en ésto sí que nuestra economía ha multiplicado por tres.

“Si quieres entender la geología, estudias los terremotos. Si quieres entender la economía, estudias la Gran Depresión. Si quieres entender de economía, estudias la mayor calamidad que ha golpeado la economía de Estados Unidos y de todo el mundo” (Ben Bernanke)

Las personas, y entes, más informadas que siguen el día a día de los llamados mercados, manejan varios argumentos para justificar la sonora diferencia que marcan las economías de España, EE.UU. y Alemania, a través de sus respectivos selectivos índices bursátiles, desde los diferentes ritmos en las velocidades de la recuperación tras la implosión de la crisis, con los USA creciendo ininterrumpidamente desde 2010, con una tasa de paro del 4%, mientras en España no ha bajado del 16%, y con Europa afectada por el peligro de los llamados países periféricos (Grecia, Italia, Portugal, Irlanda…) aunque ello noDiez años después España, cotiza por debajo del día que estalló la crisis ha impedido el notable crecimiento de Alemania. Todo ello al margen de la consideración de que el selectivo índice español incluye en él muchos bancos y constructoras, mientras que el Dow Jones o el DAX tienen más limitadas esas actividades en su composición.

Unos meses antes de la caída de Lehman Brothers con la explosión de la crisis de 2008, exactamente en el mes de abril de ese año, el ex-director ejecutivo de Citigroup, Charles “Chuck” Prince, enunció una frase que resultó profética: “Cuando la música se detenga, las cosas se complicarán. Pero mientras suena la música tienes que levantarte y bailar. Aún seguimos bailando”.

“Cuando la música se detenga, las cosas se complicarán. Pero mientras suena la música tienes que levantarte y bailar. Aún seguimos bailando”. (Charles Prince)

La principal consecuencia de la crisis fue el traspaso de ingentes cantidades de dinero de unas manos a otras, entre clases sociales y también entre países. Cierto es que cayó algún banco, pero su coartada movilizó ayudas millonarias de los Estados a las entidades financieras, que se financiaron a través de cargas tributarias a los contribuyentes y de voluminosos incrementos de deuda pública. Diez años años después se ha disparado la desigualdad, con los ricos, más ricos y creciendo en su número, con la contraparte de un deslizamiento, o desplome, de las llamadas clases medias hacia los estratos sociales más pobres.

Diez años después España, cotiza por debajo del día que estalló la crisis

Hoy se dice que aquella crisis ha servido para evidenciar la necesidad de regular el sector financiero, especialmente en sus actividades de banca corporativa, con la exigencia de nueva normativa y mayores requerimientos de fondos propios, pero si una cosa está clara es que, en algún momento, volverá a estallar otra gran crisis financiera, que en nuestro tiempo han suplantado los efectos de las grandes guerras globales, a través del mundo de la economía, y nuevas víctimas habrá como en aquellas, contabilizadas en millones. 

¿Exactamente de que ha servido el incremento de deuda pública en España, en diez años, de setecientos ochenta y seis mil trescientos cincuenta y un millones de euros (786.351 MM euros), mientras nuestra economía sigue por debajo de los valores a los que desplomó con el estallido de la crisis de 2008, tras el hundimiento de Lehman Brothers?.

Artículo publicado, divido en dos partes, en @elespanolcom el 15/10/2018: parte 1  y parte 2  de “Diez años después, España cotiza por debajo del día que estalló la crisis”.

 

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