Deudas, poder y un cuadro del conde de Bornos

24 May 2015

“Bienes tengas que cubran tus males” dice el saber popular, y algo cercano a eso parece ser lo ocurrido en el entorno familiar de Esperanza Aguirre, según la información publicada por @_infoLibre hace unos días, en relación a que el origen de un ingreso de 5,1 MM euros en una cuenta bancaria de Fernando Ramírez de Haro y su esposa -ex_presidenta de la Comunidad de Madrid, ex_presidenta del Senado y ex_ministra-, desvelado por @eldiarioes la semana pasada, procede de la venta de un cuadro que formaba parte del patrimonio de la casa de Bornos, cuya propiedad comparte el Sr. Ramírez de Haro con sus cuatro hermanos vivos y con una sobrina.

Nada que objetar en cuanto a la disposición y gestión del patrimonio privado de cualquier persona, pero en este caso hay un matiz relevante, ya que, parece, que la venta fue propuesta a sus hermanos por el marido de la Sra. Aguirre, bajo el argumento de que pasaba por una “mala situación económica”, proponiéndoles que el importe de dicha venta (5,1 MM euros) fueran utilizados para superar esa contingencia, comprometiéndose a devolverles los 850.000 euros que correspondían a cada una de las otras cinco partes de la propiedad –sus cuatro hermanos y su sobrina- a través de plazos, sin conocerse la cuantía de los mismos, el plazo o si hay interés financiero vinculado a ello.

Según la Sra. Aguirre, esta operación tiene que ver con deudas acumuladas por la empresa de su marido, Savial, con el Banco de Santander.

En cualquier caso, la deuda asumida por el matrimonio formado por Esperanza Aguirre y Fernando Ramírez de Haro -4,25 MM euros- supondría para cualquier persona una alta exigencia, comprometiendo el necesario equilibrio financiero, y mezclar esa circunstancia con el desempeño del poder desde un puesto de gestión de presupuestos públicos o desde la presidencia de un partido político en una comunidad autónoma cómo Madrid, es un mezcla explosiva. Un exceso de compromisos, e intereses, privados cuando se gestionan presupuestos públicos, deberían ser limitantes, simplemente por higiene.

Deudas y poder no deberían conjugarse a la vez, pero, además, con los antecedentes del “Tamayazo”, la “Gürtel”, la “Púnica”, lo ocurrido en Bankia o los talentos cazados por la Sra. Aguirre, cómo Francisco Granados, ésta historia de un cuadro del conde de Bornos, no puede pasar como algo menor…¡estaremos atentos!.

 

 

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