Conversaciones con mamá, crítica teatral

20 Ago 2018

Tarde de agosto en San Sebastián en la semana previa a su Semana Grande y el Teatro Principal de su calle Mayor, en pleno casco viejo, repleto de público, mayoritariamente femenino, empatizando por anticipado con el personaje que Maria Luisa Merlo va a interpretar en Conversaciones con mamá, en la piel de una madre de 76 años que conversará, a lo largo de 80 minutos, con su cincuentón hijo, representado por Jesús Cisneros, sobre cuestiones nada ajenas a la cotidianidad de cualesquiera espectador.

“Cuando murió papá, a ti no te vi llorar”

El texto original del argentino Santiago Carlos Oves fue llevado a la pantalla cinematográfica antes de presentarse en teatro y esta adaptación de Jordi Galcerán la pudimos ver en su estreno dirigida por Juan Echanove, quien la protagonizó junto a Maria Galiana, habiendo sido interpretada por diferentes parejas de madre e hijo, hasta llegar a esta gira protagonizada por una actriz tan de dinastía como es la Merlo, hija de Ismael y madre de Amparo, Luis y Carlos, acompañada de quien también produce el espectáculo, Jesús Cisneros.

El hijo va a visitar a su madre con una petición debajo del brazo y una mala noticia sobre sí mismo, pero la sorpresa se la dará ella y también la solución a sus propios problemas, ayudándole a centrar el foco en su propia vida, todo ello lleno de ternura y con la necesaria dosis de intriga para mantener el suspense hasta el final, con reconocibles guiños de Galcerán.

Ella: ¡Tú decías lo mismo!

Él: ¡Yo tenía 20 años años aún!

Ella: ¿Y no te da vergüenza que lo diga hoy un hombre de 65 años?

La direccion, en esta ocasión, es de Pilar Massa, con una escenografía de Rafael Garrigós que permanece fija durante toda la trama, que recrea el interior de la vivienda de la madre, apreciándose un ritmo algo lento en los cambios de escena, enmarcados con una menor iluminación y música de tango, que no llega a condicionar el desarrollo de la trama.

María Luisa Merlo sabe ganarse al patio de butacas con su toque de picardía, gestos continuos y movimientos de aquí para allá, dejando ver el vitalista espíritu que hay dentro del cuerpo de una mujer de 76 años (misma edad en su realidad, que en el personaje) sabiendo constituirse en espejo y reflejo de gran parte del público que acudió a verla y disfrutar con ella. Jesús Cisneros le da una réplica adecuada, convirtiéndola a ella en el centro del espectáculo.

“La próxima vez prepararé algo de carne …¡yo no soy vegetariana!”.

Comedia agridulce, con grandes dosis de emociones que sabe llevar hasta la escena situaciones y problemas del día a día, con ternura y alguna sonrisa, no exenta de realismo. A la salida del espectáculo el público se encaminó hacia el Boulevard, satisfecho de haber presenciado lo que vino a buscar.

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