Bendita Gloria, crítica teatral

22 Jul 2019

Congoja, desazón, angustia, pérdidas, miedos, rutina, culpas, frustraciones, sueños y expectativas no cumplidas desfilan por el escenario de los Teatros Luchana, de la mano de la historia de realidad en la que nos sumerge Juan Garcia Larrondo, quien, como es habitual en él, nos envuelve en un relato en el que, finalmente, todo encaja, como partes de un puzzle, no dando puntadas sin hilo.Bendita Gloria, crítica teatral

En el propio programa de mano del espectáculo, el autor define su ‘Bendita Gloria’ como “un bestiario de almas en pena, una parada de monstruos a los que el amor, y su ausencia, han convertido en seres retorcidos, egoístas, e, incluso, crueles” …y efectivamente ante nosotros aparecen personajes dolientes, pero que infringen dolor, engañados que engañan, víctimas que eligen que de su mano lo sean otros; desde una hija, ya en su propia madurez, atada a su padre y la casa familiar, a una esposa y ‘ejemplarizante’ madre que busca fuera de su hogar lo que allí no encuentra, millonarios que, en su pobreza, no pueden comprar lo que más necesitan, emigrantes desheredados convertidos en objetos de lujo, etc…

“¡Ni te quise, ni te quiero …ni nunca volveré a quererte!”

La atmósfera se vuelve densa, sin concesiones del autor a la comedia como en otras ocasiones, esta vez no hay tragicomedia, sino una gran tragedia  que rememora la época clásica y el desenlace, como el ambiente en los bochornosos y pesados días de tormenta, amenaza con descargar rayos, truenos y un vendaval que se lleve por delante las pocas certezas de los protagonistas. Bendita Gloria, crítica teatral

Gloría, tantos años apresada entre las paredes, y los recuerdos, de las “Cien Rosas Blancas”, muestra ahora la mejor de sus sonrisas, aún con toques de mueca debido al dolor acumulado, la violencia y humillaciones sufridas, el despecho y la perdida de un futuro propio, travistiéndose en decisora y ejecutora del ‘no futuro’ de otros, mientras les administra su “Bendita Gloria”, como si cianuro fuera, a través de sus magdalenas, invitándoles a contemplar el horizonte marino visible desde la pequeña playa de la casa familiar, cada vez más estrecho y, con certeza, condenado a desparecer engullido bajo la presión de las torres de apartamentos turísticos que la rodean, porque ella, la casa y sus recuerdos, pertenecen más al pasado que al futuro …y el gusto por la naftalina de aquella no es más que su postrera premonición.

“El amor nunca salva a los muertos …pero a veces condena a los vivos”

Bendita Gloria, crítica teatralPepe Bablé, reconocido recientemente con el “Premio a una vida de dedicación a las artes escénicas” otorgado en el marco del ‘Festival de Teatro Hispano de Miami’, dirige este espectáculo sin estridencias, con una puesta en escena que exige a los actores permanecer a la vista del público durante todo el desarrollo de la obra, incluyendo las fases de cambios de vestuario, creándonos alguna duda al recrear dos distintas realidades a la vista del público, y a la vez, lo cual puede llegar a generar alguna confusión en el seguimiento de la trama.

La interpretación es realizada por miembros de la compañía teatral Albanta, creada en la ciudad de Cadiz hace treinta años, entre cuyos trabajos anteriores se incluyen producciones como “Agnus Dei” o “Celeste Flora”, destacando la prestación de Charo Sabio, como Gloria, con un menor tono en sus compañeros de reparto (Jay García, Carmen Reiné y Susana Rosado) que termina por condicionar la credibilidad de algunos personajes, del argumento y su desenlace.

Bendita Gloria, crítica teatral“El peso del pasado que vuelve insistentemente cada nuevo día …como un olor a naftalina del que no nos podemos desembarazar”

Siempre apetece reencontrarnos con la dramaturgia de Juan García Larrondo, autor distinguido con numerosos reconocimientos como el Premio Internacional Teatro Romano de Mérida, Premio “Marqués de Bradomín”,  Premio “Nacional de Teatro ‘Calderón de la Barca”, Premio “Hermanos Machado”, Premio “Colosseo D’Oro” o el Premio “Angelo Musco” y en esta ocasión vuelve a llegarnos con su texto, siempre con cargas de profundidad  social en su obra, si bien con un menor recurso a los toques de comedia ácida de anteriores trabajos como en “Mariquita aparece ahogada en una cesta» en todo caso le auguramos un buen resultado en los certámenes teatrales en los que está participando con esta “Bendita Gloria”, a un lado y otro del Océano Atlántico.

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