Apatía y abulia política

28 Abr 2016

Traigo a mi blog el articulo de Juanma Vidal (@VidalJuanma), titulado “Apatia y abulia política” en el que señala, acertadamente, la frustrante evidencia de que, más de cuatro meses, después de las elecciones del 20-D, los políticos españoles han sido incapaces de llegar a ningún acuerdo, lo que nos enfrenta a unas nuevas elecciones, más allá del cansancio, el hartazgo …y el dispendio que supone, sobre todo teniendo en cuenta que los candidatos a ellas serán los mismos que no han conseguido un pacto que sustancie la voluntad de los españoles expresada hace poco más de cien días.

Incluyo link de acceso directo: http://www.publicoscopia.com/opinion-politica/item/5668-apatia-y-abulia-politicas.html

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Decía Ortega y Gasset que “el esfuerzo inútil conduce a la melancolía”. El pasado 20D, los españoles convocados a las urnas hicimos un esfuerzo por cambiar las cosas, hartos del clima de corrupción generalizada, de ajustes y recortes, de desalojos y desahucios, de reformas laborales cainitas, de despidos masivos, de ERE´s sin miramiento ni conciencia… En definitiva, hartos de la situación reinante en pos de un cambio en el orden de las cosas, y 4 meses más tarde seguimos sin gobierno y con una cara de gilipollas que no nos llega al suelo porque podríamos pisárnosla.

Hasta ahora creíamos que estas cosas solo pasaban en Italia, paraíso durante lustros de Tangentópolis, el reino de la podredumbre Berlusconiana; o en Grecia, donde los Papandreu desordenaban a su libre antojo. Pero de pronto nos hemos dado cuenta de que todo el esfuerzo por voltear las cosas fue inútil, porque erramos en la estrategia general de dispersar el voto, creyendo que así éramos más demócratas. Cuantitativamente lo parecemos, pero cualitativamente hemos generado un pandemónium de caóticas consecuencias para el desarrollo del país pero, con lo testarudos que somos, a ver quién es el guapo que nos convence de lo contrario.

Creíamos que acabar con la bipolaridad y el “turno pacífico de partidos” y apostar por fuerzas emergentes, difuminando la intención de voto y creando un nuevo marco tetrapolar arreglaría las cosas. A fecha del corriente, los intereses de la minoría han primado sobre los intereses de la mayoría (al contrario de lo que decía Spock en «Star Trek») y la lucha de egos ha hecho imposible converger en acuerdo o pacto alguno.abulia política

Quizá había “demasiada testosterona”, como ha sugerido la ínclita aspirante en la sombra del Partido Popular, Cristina Cifuentes, puesto que no había ninguna mujer entre las candidatas, aunque sí en las mesas de negociación. Pero, más allá de aceptar la reconvención por tal ausencia, ni quiero ni puedo pensar que esto sea un problema de género (¡por favor, no lo confundan más, no hablen de sexo cuando quieren decir género!).

Hemos perdido 120 días en negociaciones baldías, que no llevaban a ningún enclave y pese a ello nos han conducido por vías cortadas, sin salida ni retorno. Ha sido el más absurdo “viaje a ninguna parte” que cabría esperar, mientras atónitos y absortos, tanto los ciudadanos corrientes como los analistas más sesudos, tratábamos de colegir cómo podían gobernar la opción 130 (PSOE+Ciudadanos) o la alternativa 159 (PSOE+Podemos+Círculos), pero de ninguna manera congeniar las tres juntas, por incompatibilidad manifiesta entre Ciudadanos y Podemos, cuando es necesario llegar a 176 escaños.

Naturalmente fuera de todas las quinielas estaba el PP que, pese a sus 123 diputados y ser la opción individual ganadora (¡increíble, pero cierto!), era el apestado nº 1 e inmiscible con cualquiera que no fuera de su misma cuerda sin salpicarle con su fétida compañía. Es claro que, en toda negociación, “quién forma parte del problema, no puede formar parte de la solución”. Por eso, barajar cualquier propuesta donde participase el PP estaba y está llamada al fracaso, salvo que haya trepanaciones masivas de cerebros o lavados urgentes de conciencias.

Sea como fuere, lo que han logrado entre todos es aburrirnos, condenarnos a la apatía, a la abulia y el hastío más insoportables, haciendo ineficaces todos los sesudos análisis de periodistas y politólogos, presuntos expertos metidos a taumaturgos o augures, y cuyos juicios de valor han resultado absolutamente inútiles, ineficaces e inoperantes.

También hemos visto el papel de mera comparsa o o convidado de piedra del jefe del Estado, pues no tiene otro cometido ni otra competencia que llamar a consultas a los candidatos con opciones. Sin embargo, el único que ha tenido los arrestos para intentar conformar un gobierno o era un completo ingenuo e infeliz o un audaz sin apoyos suficientes, ni siquiera internos. Se le reconoce el gesto y el valor, pero solo ha sido eso, un gesto valeroso.

Los sondeos confirman que casi todos repetirán su voto previo: PSOE y PP repetirán, mientras los emergentes Podemos y sus círculos sufrirán leves castigos por su indisponibilidad para negociar con PSOE+Ciudadanos, y pese a su UTE con Izquierda Unida. Ciudadanos parece que será la principal beneficiada de su buena disposición para pactar.

El 26J sabremos si el tiempo ha sido en balde y repetimos el bloqueo o algo insospechado descongestiona el estado de nervios en que hemos quedado los españoles y por fin formamos un gobierno. Al menos sabemos que hoy lunes 25, el Rey ha apostado por una nueva campaña de perfil bajo para evitarle más gasto y aburrimiento a los españoles. Esperemos que le hagan caso. Lo que no quiero imaginar es qué pasará el 27J….si como dice la canción de Julio Iglesias…“la vida sigue igual”.

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